La Opinión de Murcia

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Salvador García-Ayllón

Tribuna libre

Salvador García-Ayllón

Por fin llegó el AVE, ¿y ahora, qué?

El tren de Alta Velocidad, en la estación del Carmen. Adif

Este 20 de diciembre empieza a funcionar el primer AVE a Murcia. Conviene por tanto dejar de seguir echándonos los trastos a la cabeza con las históricas polémicas políticas de lustros pasados, mirar al futuro sobre que implica este hecho en nuestra Región y reflexionar sobre cómo actuar de cara al futuro.

Para empezar, supondrá reducir el viaje de Murcia a Madrid en poco más de dos horas y media (vamos, el clásico titular que siempre se asocia al AVE). Esto no está mal, pero es simplificar demasiado qué debemos esperar de esta infraestructura (sobre todo por el pastizal que cuesta). Para la Región supondrá pasar directamente del siglo XIX al siglo XXI en materia de infraestructuras ferroviarias, porque en esta tierra, desde que reinaba Isabel II («la de los tristes destinos») no se había construido prácticamente ni un solo kilómetro nuevo de vía férrea que siguiese funcionando. De hecho, con la puesta en marcha del Alvia de Extremadura el pasado verano, nos habíamos convertido en la única región de España que no tenía en funcionamiento ni un solo kilómetro de vía electrificada y ancho internacional.

Por lo tanto, Murcia entra ahora en una red en la cual están ya más de 30 ciudades, con lo que, aparte de conectarse con Madrid, estaremos mucho más cerca de un buen puñado de ciudades como por ejemplo Valencia (a 1h20min frente a las 3h de ahora) o Barcelona (a 3,5h frente a las 6h actuales). Y eso por no hablar de las cercanías con Alicante, que usan muchos más pasajeros que los trayectos a Madrid, y que también se verán muy beneficiadas. Todo esto lo digo por el socorrido latiguillo que se ha puesto ahora de moda de que «el AVE va por Alicante y teníamos que haberlo hecho por Chinchilla». Esa afirmación no es más que la expresión de una visión muy radiocéntrica del Estado, o simplemente escaso conocimiento en materia de planificación de infraestructuras. La finalidad del trazado del AVE no es conectar la ciudad de turno con Madrid, para ello ya tenemos la red actual de carreteras y ferrocarriles, que es más que radial. Su finalidad principal es vertebrar territorialmente las 40-50 principales ciudades del país y generar una red más mallada que intente compensar los desequilibrios que en materia de infraestructuras tanto perjudican a regiones periféricas como la nuestra (otro debate es qué pasa con las 200 ciudades de menos de 50.000 habitantes que se quedan fuera de esta red, las cuales muchas de ellas han perdido o irán perdiendo con el tiempo su infraestructura ferroviaria, ya que el AVE ‘se lo come todo’ en el presupuesto del Ministerio de Fomento).

 Por eso, todo esto no quita que, de ninguna manera, se pueda renunciar al actual trazado por Chinchilla, que hay que exigir que se electrifique y se ponga en ancho internacional, pues puede cohabitar perfectamente con el nuevo AVE. Y lo que tampoco tiene un pase es que el ministerio arranque esta infraestructura solo con cuatro viajes al día, ya que la gracia de este invento no está en mejorar las traviesas y las catenarias, sino en que los trenes den mejor servicio. Después de la pasta que nos hemos gastado todos los españoles en esto (se calcula que el AVE Madrid-Levante saldrá por unos 15.000 millones, que es todo el presupuesto de la consejería de Fomento murciana durante un siglo), qué menos que ocho servicios diarios con cuatro directos. La estrategia de Renfe de decir ‘vamos a ver qué tal va la demanda’ es negativa para la Región, pues genera un efecto inducido inverso, donde al haber pocos servicios no hay mucha demanda, en vez de un tráfico inducido incentivado. Y es que, al final, la película es que Renfe no tiene vehículos disponibles, pues esos trastos no se fabrican de un día para otro. Así que ahora viene Paco con la rebaja…

Aparte de todo el rollo ferroviario, el AVE también tiene una gran trascendencia a nivel urbano. Las estaciones, al construirse durante el siglo XIX están enclavadas en lugares situados ahora muchas veces en el casco histórico de las ciudades, generando importantes ‘efectos barrera’ que condicionan su crecimiento. En el caso de Murcia permitirá superar una fractura histórica que ha perjudicado desde hace décadas a la zona sur de la ciudad en favor de la zona norte. Ahí se abre ahora un mundo de oportunidades para saldar esa deuda social que es importante planificar bien, sobre todo por las importantes implicaciones que tendrá en materia de movilidad. Esperemos que en esto al Ayuntamiento no le vuelva a dar por operar a corazón abierto al paciente con un cuchillo de carnicero como bisturí, pues basta con echar un ojo a los actuales ‘planes de movilidad municipales’ de Murcia (o como quiera que se llame eso que están haciendo). Aquí, tras ponerse a ejecutar un sindiós de actuaciones, resulta que Urbamusa ha sacado ahora a licitación la actualización del plan de movilidad urbana municipal de 2013, que redactará el año que viene. Es decir, primero ejecutamos y luego planificamos (hay que joderse con la capacidad visionaria nuestros gobernantes de empezar la casa por el tejado sin despeinarse).

Y por supuesto no olvidemos que el AVE no se acaba en Murcia, pues aquí parece que con que llegue a Murcia está todo resuelto. Un tema de juzgado de guardia es el de Cartagena, pues tal y como está la tramitación de las distintas actuaciones necesarias no es de esperar que ningún AVE entre a la estación de la ciudad portuaria hasta 2030 como mínimo. Y eso si se empezase ya a encauzar el tema, porque lo de Cartagena es un misterio. El ministerio lleva cinco años mareando la perdiz y todavía no se sabe claramente si el AVE llegará soterrado o sin soterrar, y, otra cosa que no es baladí, si se soterrase cuánto se soterra (de esto se han anunciado versiones para todos los gustos). Y es que si en Murcia el tren partía la ciudad dos, en Cartagena lo que hace es generar un ‘efecto barrera’ que impide la ciudad crecer hacia el Este, y ese tema si no se resuelve bien va a ser un lastre estratégico para la ciudad durante el próximo siglo. 

Así que felicitémonos todos porque llegue el AVE, por supuesto, pero a ver si empezamos a resolver temas, que aquí quedan muchas cosas por solucionar, por lo que con hacerse la foto de la inauguración de la llegada a Murcia no tenemos ni para empezar…

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