03 de noviembre de 2019
03.11.2019
La Opinión de Murcia
Mascotas
Si ellos hablaran

Evitan un 70% de atropellos de animales con métodos naturales

03.11.2019 | 04:00
Evitan un 70% de atropellos de animales con métodos naturales

Según datos oficiales, más de 30 millones de animales mueren atropellados cada año en carreteras españolas. El Gobierno trabaja en reducir esas muertes usando métodos naturales y ecológicos.

¿Quieren saber cuáles son? La mayoría son atrayentes o repelentes naturales. Se trata de una especie de perfumadores automáticos que, cada cierto tiempo, rocían el ambiente con olores de lo más variado. Más de 5.000 han sido ya instalados en el norte de España.

¿Y cómo funcionan? Pues si lo que desean es que los animales pasen por un sitio, impregnan el lugar con un olor que les atraiga. Por ejemplo, en Santander se está usando brea de color madera por ser un material utilizado por ellos para desparasitarse. En otros lugares se aplican resinas con feromonas de hembras como olor atrayente. Con ello consiguen que los animales vayan hacia sitios seguros alejados del paso de vehículos.

Igual ocurre con la utilización de excrementos de animales, pero en sentido contrario. La orina de lobo espanta la presencia de ciervos o jabalíes. No es extraño. Aún recuerdo cómo se llevaban de nuestro centro los excrementos de los tigres para enterrarlos en su jardín y evitar así la presencia de gatos callejeros.

Lo importante es que, con el uso de estos métodos, las autoridades han conseguido disminuir un 70% los atropellos. Eso no quita que, en las carreteras, siga siendo fundamental la colocación y conservación de vallados perimetrales.

Sin embargo, a todo lo anterior ha venido a sumarse últimamente un nuevo método que está haciendo furor. Está basado en los espantapájaros de toda la vida pero mucho más modernos y sofisticados. Se trata de una especie de muñecos que imitan a animales y que están realizados con resinas. Lo más importante es que, a través del uso de muelles, se mueven en todas las direcciones cuando el aire les empuja y no repiten sus posturas. Esa es la clave.

Como ven, con imaginación, respeto e inteligencia, siempre es posible encontrar soluciones que mejoren la convivencia entre personas y animales, sin que los derechos de unos lesionen la vida de los otros.

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