¿Hace cuánto tiempo que no se ríen a carcajadas? El cuerpo se contrae, el corazón se acelera para después sentir una sensación de lo más placentera, ¿lo recuerdan?

Parece que cuanto mayor nos hacemos dejamos de reírnos, y qué gran error. La sensación que provoca una carcajada y un orgasmo se asemejan bastante; no seré yo quien pregunte sobre la actividad sexual de nadie, pero con los años deberíamos reírnos y follar más. No tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que hacemos todo lo contrario.

Entiendo que no es fácil, que la vida nos come, que Pedro Sanchez es culpable de todos sus males por llevar alpargatas e instaurar el pornomarxismo y que la culpa fue del chachachá, pero ¿saben una cosa? el humor, la risa, alivian la vida y tener un orgasmo no hace falta que les cuente todo lo que libera y provoca. En ambos casos, todo a favor.

Si me permiten, voy a dejar el sexo a un lado, pero no muy lejos y me quiero centrar hoy en la risa. Hay que liberar tensiones, debemos permitirnos reír a carcajadas, la pandemia nos ha quitado parte de la alegría. No sé cuánto tiempo porque he perdido la cuenta, llevamos pensando y diciendo la frase: «Cuando todo esto acabe…». Y, sí, todo acabará, pero y ¿si no acaba del todo? Prefiero hartarme de reír ahora que no mañana.

¿No les da envidia ver a un niño reír a carcajadas, no les resulta contagioso? Aprendamos de ellos a recuperar esa frescura ante la vida, es solo eso. Las hostias van a venir solas y las seguiremos afrontando como podamos y saliendo adelante haciendo malabares, pero creo que todos necesitamos reír hasta llorar, sentir ese placer que nubla la vista y deja agujetas.

La tristeza, los problemas, las preocupaciones, las pérdidas, el dolor, las enfermedades... La vida duele, la risa nos da frescura, nos alivia del dolor, nos deja la mente en blanco; es momentáneo, fugaz pero no permitamos que la tristeza nos coma y dejemos que el humor nos llene de orgasmos el cuerpo en forma de risa, no creo que haya nada más sano.

Piensen en la última vez que no pararon de reír, que disfrutaron de ese breve momento en el que somos como los niños que ríen hasta casi ahogarse. Si lo recuerdan es que están haciendo los deberes; si no lo recuerdan es momento de ponerse manos a la obra, y sin excusas. Tengan orgasmos, alimenten la inteligencia.

Yo les prometo que practico a diario. Hagan la prueba y cuéntenme.