Reyertas constantes con armas blancas, tiroteos, okupaciones de inmuebles un día tras otro y faltas de respeto y amenazas constantes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a quienes llegan a agredir físicamente. Muchos policías locales aseguran que no quieren trabajar en la Vega Media de la Región de Murcia, hasta el punto que una veintena de ellos han pedido el traslado a un municipio que pueda proporcionarles mejor calidad de vida, tal y como explicaron algunos de los afectados a este diario. 

Ahora mismo está abierto el plazo de instancias de movilidad para trabajar en Murcia y casi la mitad de los agentes de la Policía Local que ahora mismo están destinados en Alguazas la han solicitado. A ellos se unen efectivos que se encuentran en Lorquí y en Ceutí, indican los propios afectados. El plazo de presentación de las instancias termina el día 19 del presente mes de octubre.

La noche del encierro en el bar fue la misma en la que las patrullas estaban en la reyerta de la comunión de Ceutí

El motivo, manifiestan: la acta criminalidad que se está dando en la Vega Media. En el caso de Alguazas, «el pueblo más peligroso, con más delincuentes por ratio y peor pagado», dicen los policías, hay ahora mismo 18 municipales, aunque la plantilla es de 23 (afirman que nunca se ha completado). 

Alguazas, con una población que no llega a los 10.000 habitantes, no sale en el Balance de Criminalidad que hace público el Ministerio del Interior. Fue en este pueblo donde en verano un okupa atacaba con un vaso de cristal a un policía que se disponía a detenerlo. El agente, que pudo esquivar el ataque y resultó herido en un brazo, también fue amenazado de muerte e insultado por el individuo, al que el juez, en unas horas, dejaba libre con cargos.

Además de solicitar ir a Murcia, otros agentes han pedido traslado a Molina de Segura, donde la plantilla tiene más efectivos. 

Al tema de la escasez de policías locales se une la carencia de efectivos de la Guardia Civil. Tal y como apuntan agentes destinados en la comarca, se encuentran «bajo mínimos». La Benemérita (que, junto a la Policía Nacional, es el Cuerpo que tiene las competencias en materia de seguridad ciudadana) está en cuadro y, «cuando se les requiere por un asunto, tardan muchísimo, debido al gran término que tiene que cubrir una sola patrulla». 

Por otro lado, el episodio, sacado a la luz por LA OPINIÓN, en el que dos policías y dos guardias civiles se vieron acorralados y encerrados en un bar por una turba de personas, entre las que había delincuentes en busca y captura, está siendo investigado por el Instituto Armado.  

El encargado del bar, un vecino de origen marroquí que responde a las iniciales Z. E. K., fue identificado por los agentes que se personaron en el pub, y está siendo buscado para ser puesto a disposición de la Justicia por los delitos de atentado contra la autoridad y amenazas, además de tener que hacer frente a una serie de sanciones administrativas debido a la situación que vieron los efectivos en su establecimiento: menores consumiendo bebidas alcohólicas, un aforo que no respetaba las medidas para prevenir los contagios de covid y presencia de sustancias estupefacientes en el interior del local. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad prevén dar en breve con este individuo.

Se da la circunstancia de que la noche que se produjo este incidente en el bar, numerosos agentes de la comarca se habían desplazado a un aviso, en un restaurante de Ceutí, donde se celebraba una comunión y se estaba produciendo una reyerta multitudinaria

Este diario se puso ayer en contacto con el Ayuntamiento de Alguazas, cuyo teniente de alcalde declinó hacer valoraciones y dijo que la alcaldesa apuntaría algo al respecto este miércoles.