Varios informes internacionales sitúan a España como el segundo país de la Unión Europea que más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos consume de manera legal, sólo por detrás de Portugal. Un excesivo consumo legal de psicofármacos es la antesala que anticipa el interés del mercado negro, algo que ya se revela en los últimos balances de drogas incautadas.

La lucha contra el tráfico de drogas se cerró en 2020 en la Región de Murcia con 815 detenciones, 8.277 denuncias y la incautación de 17 toneladas de hachís, dos de marihuana y 8,4 kilos de cocaína, pero uno de los elementos más llamativos del informe elaborado por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), dependiente del Ministerio del Interior, y recogido por el Centro Regional de Estadística de Murcia, es el auge del tráfico ilegal de los psicofármacos, principalmente ansiolíticos. Los datos de este informe hacen referencia a la totalidad de operaciones realizadas contra el tráfico de drogas por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y el Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales durante el pasado año.

El consumo regular de ansiolíticos e hipnóticos en la Región de Murcia ha aumentado desde 2019 en un 8% de media

El aumento más notable es el de benzodiazepinas; en 2019 solo se requisaron 289 unidades mientras que en 2020 se alcanzaron las 119.506. Otros medicamentos asociados a los tratamientos para la ansiedad como Clonazepam (Rivotril), Diazepam (Valium) o Alprazolam (Trankimacín) también han experimentado extraordinarios aumentos en los datos de incautación. El informe señala que el número de unidades de Rivotril confiscadas fue de 30.770 en 2020 y de 24.512 en 2019, cuando en años anteriores su presencia era solo testimonial. Por otra parte, Diazepam (15.528 unidades) y Trankimacín (3.040 unidades) también presentan aumentos exponenciales.

En su último informe, en 2021, el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA por sus siglas en inglés) advierte que el aumento del consumo de los ansiolíticos derivado de la pandemia de la covid-19 está empujando a muchos pacientes al mercado negro. En este informe se indica además que se ha observado un aumento del consumo de benzodiazepinas entre los consumidores de drogas de alto riesgo, presos y algunos grupos con un consumo recreativo de drogas, «que en potencia refleja la alta disponibilidad y el bajo costo de estas sustancias». Para complementar este informe, el EMCDDA se ha comprometido a publicar en breve un nuevo estudio sobre las nuevas benzodiazepinas disponibles en Europa. «Esta clase de drogas merece ser objeto de mayor atención ya que su uso en combinación con otras sustancias psicoactivas, incluidos los opioides y el alcohol, aumenta el riesgo de sobredosis mortal y no mortal y puede ir asociada a comportamientos violentos o anormales», señalan.

Policía y Guardia Civil incautan 55.000 pastillas de Rivotril entre los años 2019 y 2020

El uso de psicofármacos en la sociedad está aumentando de forma acusada y el medio penitenciario no es una excepción. Con cierta frecuencia estos tratamientos se prescriben buscando utilidades terapéuticas en relación con trastornos de personalidad, dependencias y conductas disfuncionales que no han sido aceptadas como indicaciones (uso compasivo).

Un estudio de 2019 de la Universidad Complutense de Madrid señaló que un 23,46% de la población reclusa en España recibía algún tipo de psicofármaco y que el 76% de los internos a tratamiento recibía uno o dos psicofármacos, de estos, un 65% tenía prescritos ansiolíticos.

Consumo legal

En la Región de Murcia, según fuentes del Colegio de Farmacéuticos, se ha detectado un incremento de hipnóticos y ansiolíticos en los últimos años. De 2019 a 2020 este aumento alcanzó el 9 por ciento y de 2020 hasta julio de este año, último dato conocido, el incremento se ha situado en el 7,2 por ciento.

Europa prepara un informe sobre la combinación de ansiolíticos y otras sustancias psicoactivas

Este aumento y la desviación de psicofármacos de prescripción, como los ansiolíticos o las benzodiazepinas, de su cadena legal de transporte y distribución se está convirtiendo en un serio problema para la salud. Atracos a farmacias, recetas falsas, ventas fraudulentas online, son algunas de las maneras más habituales de ejecutar esta bifurcación hacia el mercado de la droga. Hace pocas semanas, la Policía Nacional detuvo a dos jóvenes de 29 y 23 años en Cartagena al ser sorprendidos con casi 9.500 pastillas de Rivotril. La acusada presencia de este medicamento en el mercado de la droga llevó en 2019 a la Consejería de Salud a prohibir su prescripción en los centros de salud. En su momento, el Colegio de Médicos señaló que el consumo de Rivotril, dispensado con receta médica en oficinas de farmacia de la Región, se había incrementado en los últimos cinco años un 105 por ciento y que esa cifra solo podía explicarse por un desvío hacia su consumo ilegal.