El Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia ha desestimado el recurso del fiscal que reclamó que se elevara de siete años y nueve meses a doce años de cárcel la pena impuesta el pasado mes de mayo por la Audiencia Provincial al sacerdote Antonio L. Z, que abusó de forma continuada de un menor.

Según recoge EFE, el TSJRM entiende que, al no haberse podido aclarar si el joven había cumplido los 13 años cuando se produjeron los hechos más graves, se debe favorecer al acusado. Se hace en aplicación del principio de que ante la duda hay que fallar a favor del procesado.

Fue el propio obispo José Manuel Lorca Planes quien denunció los hechos hace tres años. Lorca Planes puso en conocimiento de la Fiscalía de la Región de Murcia que el cura, que hasta entonces era el párroco de San Juan Bautista de Yecla y capellán del Hospital Virgen del Castillo, habría abusado sexualmente de un menor de edad. El obispo lo relevó de sus funciones.

Antonio L. Z también dio misa en San Pedro del Pinatar hasta 2013. Ese año fue cesado del cargo de Vicario Parroquial en San Pedro Apóstol, en San Pedro, y en Nuestra Señora del Rosario de El Mirador en San Javier, momento en el que fue nombrado párroco en San Juan Bautista.

La sentencia de la Sala de lo Civil y Penal también ha desestimado un segundo recurso, en este caso de la defensa, que solicitó la absolución alegando que no hubo prevalimiento -es decir, que no se aprovechó de su situación de superioridad- sobre el menor, el cual ya tenía esa edad y consintió.

Los hechos probados

En mayo, la Audiencia Provincial declaró probado que el abuso se produjo en un primer momento en la vivienda familiar de la víctima en San Pedro del Pinatar, y que continuaron en la de Yecla.

Al parecer, la relación entre la familia del religioso y la del menor era tan estrecha que el segundo pernoctaba frecuentemente en su casa. El condenado, según recoge la sentencia, le hacía regalos caros "para mantener su ascendencia sobre él".

Antes de esta denuncia interpuesta por el obispo ya pesaban otras dos por abuso sexual y una por agresión sexual -también a menores- sobre el condenado. Las víctimas aseguraron que les realizó tocamientos y que hubo un intento de penetración. En estos casos, la Fiscalía pidió cinco años de prisión y dos penas de cuatro y seis años por un lado y, por el otro, doce años.

La sentencia del TSJRM, contra la que cabe recurrir ante el Tribunal Supremo, indica asimismo que, dada su condición de sacerdote, sí existió prevalimiento y ascendencia sobre la víctima.