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La Opinión de Murcia

Jaime Ferrán

Poco nos pasa

Jaime Ferrán

María

La portavoz de Podemos en la Asamblea abandona la tribuna como una olla exprés a punto de explotar mientras que la vicepresidenta del Gobierno flipa con una de las escenas que nos dejó el Debate del Estado de la Región

María Marín en la Asamblea. Iván Urquízar

La portavoz de Podemos en la Asamblea, María Marín abandona la tribuna como una olla exprés a punto de explotar. La vicepresidenta del Gobierno, Isabel Franco, flipa con la escena. También se ve al jefe del Ejecutivo murciano, Fernando López Miras, de espaldas. Apuesto a que su cara también es un poema. 

Hablo de una de las imágenes para enmarcar recogida por mi compañero Iván Urquízar durante la segunda jornada del Debate del Estado de la Región, el pasado miércoles. 

Usted seguramente no lo vio. No se culpe. Comenzó el martes a las 11 de la mañana y terminó al día siguiente sobre las 11 de la noche. Empieza Miras con no más de 90 minutos de discurso y se para hasta el día siguiente, que hay que llegar con fuerzas. Hasta cinco grupos parlamentarios fueron pasando, desde las 9 de la mañana, y por un máximo de 45 minutos cada uno. A comer. Vuelta a empezar. Otros 90 minutos del presidente regional y vuelven otra vez los grupos parlamentarios (ahora 15 minutos por cabeza, a Dios gracias). Finalmente, López Miras sube una vez más y tiene hasta 30 minutos. El pleno sigue. Tras un pausa para beber agua y que fumen los adictos, otros 10 minutos cada grupo para defender una cosa que llaman propuestas de resolución. Ya solo queda votar y hasta el año que viene. 

Un suplicio solo comparable con algunos plenos de los ayuntamientos de Murcia y Cartagena, en los que se sale con ganas de beberse un chupito de cicuta.

Volvamos a María Marín. Le puede gustar Podemos o puede que le salga urticaria cada vez que se cruza con un hombre con coleta, pero lo cierto es que esta mujer saca del letargo a la legión de periodistas que sí que tenemos la obligación de seguir este y otros debates políticos. El cabreo de la diputada morada vino después de que López Miras dejara caer que Podemos da palmas con las orejas cada vez que aparecen peces muertos en el Mar Menor. 

«Hay que ser miserable y mala persona, por no decirle otras cosas que me callo por respeto a esta cámara. Menuda canallada ha soltado usted en esta tribuna», le contestó con cierta exaltación. Ella, que llegó a llevarle al pleno al consejero de Medio Ambiente, Antonio Luengo, un bote con peces muertos. «Ha cruzado todas las líneas rojas», insistió.

Horas antes, Marín había subido a con una cartulina con una silla de escritorio que describía así: «Tiene cinco ruedas, un sistema de regulación de altura e inclinación basculante ajustable, base giratoria, estructura y brazos de acero pulido-cromado, elevación por pistón de gas y tapicería en polipiel». La llamó ‘poltrona’» y, para ella, es el «único proyecto» del presidente López Miras para la Región de Murcia para la próxima legislatura». 

Como esa cita apócrifa relacionada a Lola Flores: «Ni canta ni baila, pero no se la pierdan».

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