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Angel montiel

La Feliz Gobernación

Ángel Montiel

Un congreso a pachas en el PP

Fernando López Miras y Patricia Fernández. CARM

Feijóo ha dictado la solución salomónica. Fernando López Miras, ya que está ahí, será el candidato único a presidente del partido y cartel electoral en las autonómicas. Pero tendrá que compartir con Patricia Fernández, a medias, tanto la dirección del PP como las listas electorales. El veto de Génova a la alcaldesa de Archena para que pudiera concurrir en un congreso democrático y abierto al liderazgo del partido ha sido compensado con una forzada fórmula de consenso.

Es curioso que quien tenía solo dos votos, el de Valcárcel y el de la señora de Valcárcel (la vieja guardia, decían despectivamente), haya sido frenada en su impulso de competir con el supuestamente todopoderoso López Miras con la mitad del pastel del poder popular. Y esto, solo ante su amago de lanzarse, contra toda censura, a presentar sus avales para liderar el partido en un congreso perfectamente controlado en el que el candidato oficial ya partía con un 20% de apoyos (los que representan los compromisarios denominados natos, cargos públicos designados por él) y cuyo organizador, Quino Segado, no ha recibido el encargo precisamente por su imparcialidad.

La negociación entre López Miras y Fernández, descolgada tras la entrevista personal top secret de ésta con Núñez Feijóo, tuvo ayer un desarrollo proceloso, pues si bien en un primer momento, advertidos ambos desde Madrid de las conclusiones a que habían de llegar, todo parecía ir sobre ruedas y en tono amable, la archenera, conociendo el percal, exigió que el pacto se reprodujera por escrito, lo que hizo estallar la poca paciencia de Tellado, el machaca para estos asuntos de Feijóo. Dicen en el entorno de Fernández que le espetó: «Esto no es Podemos».

Cuando todo parecía roto vemos a la alcaldesa de Archena en el interior de su coche, en los aledaños de la sede regional del PP, negociando desde su teléfono móvil y con los avales para presentarse al congreso en el asiento de atrás. Contrarreloj, porque el plazo para presentar candidaturas concluía a las siete de la tarde. Una nueva entrevista con López Miras disipó los nubarrones, y el pacto inicial (gobierno a pachas) volvió a renacer.

Un acuerdo de marco general, sin entrar en detalles, que tendrán que ser definidos en reuniones bilaterales que se empezarán a celebrar a partir de la próxima semana. Los recelos fundados de Fernández y por lo que quería que todo quedara negro sobre blanco es que, una vez que ya no dispone de la posibilidad de presentar su candidatura al congreso, las palabras de concordia se las lleve el viento y quieran reducirla a un papel testimonial en la dirección, como otras veces antes de que decidiera renunciar a todas las ofertas capciosas tanto en la última remodelación a dedo de la dirección regional como para el Gobierno. De hecho, en las declaraciones ayer del presidente en un acto de la FREMM, López Miras no reconocía el pacto que pocas horas antes acababa de acordar con Fernández y aludía a la archenera como una más entre los alcaldes de la Región con cuyo apoyo cuenta para apoyar su candidatura. Pero se supone que el arbitraje de Génova impedirá el abuso de posición de que desde la tarde de ayer dispone López Miras.

El actual staff del PP no podía disimular ayer su contento cuando, tras su entrevista con Fernández, López Miras presentó sus avales en un gesto como de repartidor de cajas de pizza. Alivio general. Y después el tono radiante del presidente en la ceremonia de la FREMM. Madrid le ha dado una prórroga. Y una hoja de ruta.

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