Louale es uno de los usuarios del piso que la ONG Hogar Sí tiene en Murcia. Un proyecto que, bajo el nombre Espacio de Salud, intenta proporcionar alojamiento a personas sin hogar que están atravesando un problema de salud, enfermedades que no les permiten seguir en la calle. Este hombre saharaui de 38 años lleva casi dos años residiendo en uno de los pisos de la organización y, aunque su estado de salud es delicado, no se ha deteriorado al ritmo que lo hubiera hecho de no tener un techo bajo el que dormir o un sofá en el que descansar cuando llega, agotado, de las interminables sesiones de diálisis a las que se somete cada semana.

Este usuario llegó a Murcia de casualidad, ya que su primer destino en España fue el País Vasco, donde estuvo residiendo en un piso compartido de otra asociación junto a varios compañeros. En ese momento, Louale llegaba del Sahara Occidental y tenía cifras altas de colesterol y diabetes, a lo que se sumaba un problema en una cadera que ha ido empeorando con el paso del tiempo y que lo dejó prácticamente sin poder andar.

"En mi tierra no tendría acceso a esta atención"

Tras estar en el País Vasco fue derivado a otra vivienda de Valencia, desde donde llegó a la Región de Murcia el año de la pandemia. Con una debilidad más que evidente, explica, ayudado por un compañero de piso que hace de traductor, que «me encuentro muy flojo, tengo mareos y me dan calambres». En este estado acude tres veces a la semana a diálisis, ya que uno de sus riñones ha dejado de funcionar.

«Estaba refugiado allí, en mi tierra, y estoy refugiado aquí, ya que no tengo a donde ir», indica este usuario del Espacio de Salud de Hogar Sí en Murcia, quien reconoce lo agradecido que está por la asistencia que recibe, ya que «en mi tierra no tendría acceso a esta atención».

Desde la organización explican que el 30% de las personas sin hogar tienen una enfermedad grave y «el caso de Louale es sólo un ejemplo de esta realidad».

Este beneficiario del programa pasó por quirófano hace algo más de un mes para ser intervenido de la cadera y desde entonces está recuperando la movilidad, aunque muy lentamente.

"En mi tierra no tendría acceso a esta atención"

Aunque de forma pausada, Louale puede recorrer distancias cortas y moverse por la vivienda ayudado de un andador, aunque también dispone de la silla de ruedas que utilizaba antes de la operación. Con esta intervención está comenzando a superar uno de sus problemas de salud, pero aún le queda otro, no menos importante, su riñón.

De momento está en diálisis y con tratamiento, llevando mucho cuidado con el líquido que ingiere, ya que lo tiene limitado a un máximo de medio litro diario. «Si supera esta cantidad tiene problemas, ya que su cuerpo no es capaz de expulsarlo y se le acumula», indica su compañero de piso que hace de traductor.

En lista de espera

Por ello, ha entrado en lista de espera para un trasplante de riñón, una opción que ha sido posible gracias a que está acogido en una de las viviendas de Hogar Sí.

Desde la organización informan de que «viviendo en la calle no se tiene acceso a un trasplante, ya que el hospital exige que el paciente tenga un lugar al que regresar cuando recibe el alta hospitalaria para llevar a cabo la recuperación postoperatoria», por lo que si no fuera por la labor que desarrollan este usuario no tendría opciones de entrar en lista de espera y recibir un órgano.

Este tipo de hogares para la recuperación de la salud de Hogar Sí reciben el nombre de Hogares Asun Almajano y están funcionando en tres zonas de España: Madrid, Córdoba y Murcia.

Con ellos se ofrece una solución a las necesidades relacionadas con el derecho a la salud de las personas afectadas por el sinhogarismo. «Se trata de un servicio basado en la vivienda que promueve la mejora integral de la persona que no tiene un hogar y que se encuentran en proceso de convalecencia o con enfermedades crónicas». En este caso, el 71,9% de las personas que entran al programa lo hacen por una convalecencia y el 24,6% por una enfermedad crónica.

Freno al permiso de residencia

Manuela Alegría, trabajadora social de Hogar Sí en Murcia, señala que ha tramitado ya en varias ocasiones la petición de la residencia para Louale, pero siempre se encuentra con la negativa del Hospital Morales Meseguer de Murcia, donde tienen que autorizarlo por razones humanitarias. Alegría explica que la residencia se puede solicitar por arraigo, si se tiene un contrato de trabajo, o por razones humanitarias, una de las cuales son los problemas de salud.

«No sabemos qué ocurre, pero el Área VI de Salud las rechaza casi todas, pero nosotros no nos damos por vencidos y seguiremos intentándolo», explica esta profesional, quien reconoce que en su estado, Louale no puede regresar a su país, ya que allí no recibiría los cuidados que requiere.