Más de treinta años después de su puesta a flote y toda una vida de servicio en la Armada, el presente y el futuro del arma submarina española se encuentran frente a frente en el astillero de Navantia en Cartagena. El S-71 Galerna, primer submarino de la serie 70, permanece en el muelle de pruebas sometiéndose a los últimos trabajos previstos para la extensión de su ciclo de vida tras su puesta a flote este mes. Al mismo tiempo, el S-81, primer submarino de la nueva serie 80, se enfrenta en estos momentos a sus últimas pruebas de comprobación de equipos en el muelle de armamento. 

Los dos submarinos comenzarán en enero de 2022 sus pruebas de mar de forma simultánea. En el caso del S-71, las pruebas no se extenderán más de tres meses, por lo que Navantia devolverá el arma submarina a la Armada en marzo del 2022 como muy tarde. Sin embargo, debido a la mayor complejidad que suponen las pruebas del S-81, este nuevo submarino se entregará a los militares un año después, en el primer trimestre de 2023.

21

Visita a la construcción del submarino S-80 de Navantia La Opinión de Murcia

Esta última Gran Carena (término que utiliza la Armada para referirse a una reparación intensiva de un submarino en activo) a la que se está sometiendo al Galerna servirá precisamente para que la Armada no se quede sin sumergibles operativos hasta la entrega de los submarinos que conforman la serie 80. Se trata de la quinta Gran Carena a la que se somete el S-71 que, junto con el S-74, son los dos únicos sumergibles de la serie que permanecen en activo a pesar de que la vida últil del S-71 debería haber acabado en 2018.

Gracias a este procedimiento, el Galerna podrá seguir prestando servicio a la Armada hasta el año 2028, momento en el que se jubilará definitivamente tras la puesta a flote del último sumergible de la serie 80, el S-84 Mateo García de los Reyes. Esto significa que el Galerna y el Isaac Peral volverán a verse las caras en 2023, cuando Navantia entregue a la Armada el S-81. Eso sí, el reencuentro será ya en el interior del Arsenal Militar de Cartagena. De este modo, durante los próximos años sumergibles de ambas series formarán parte de la flota de submarinos militar a pesar del alto contraste tecnológico y de ingeniería que existe entre las series.

El submarino S-81 ya está en el mar Iván Urquízar/E.M.

De diseño francés, el S-71 fue construido en la antigua Bazán, actual Navantia, en el año 1983. Para que pueda seguir operando con normalidad, un equipo compuesto por una media de 200 empleados del astillero han efectuado una inspección minuciosa del casco resistente, casco exterior y elementos estructurales no desmontables, con unos requisitos extremadamente exigentes. Además de desmontar, recorrer y volver a montar los más de 15.000 elementos que incorpora el submarino. 

En el caso del S-81, Navantia ha superado el «mayor reto tecnológico de la industria española» según palabras del propio Ricardo Domínguez, presidente del astillero. Para que su puesta a flote pudiera llevarse a cabo fueron necesarias tres millones de horas de trabajo previas según los cálculos de Navantia. 

La tecnología de la nueva serie de sumergibles con sello español se asemeja, según explican sus propios ingenieros, al de una nave espacial. 

Tanto es así, que España ha pasado con la construcción de S-80 de importar a exportar el diseño de sumergibles. En estos momentos India, Colombia y Canadá barajan adquirir los submarinos de la serie 80 para renovar sus flotas.