Dos semanas después de su amadrinamiento y con una de retraso según lo previsto por Navantia, el primer submarino de la serie 80, el S-81 Isaac Peral Peral, ha sido botado al agua hace escasos minutos. Una excepcional maniobra que ha durado más de seis horas y en la que han intervenido más de cincuenta técnicos, ingenieros y trabajadores del astillero en Cartagena, además de la dotación del barco, compuesta por 32 militares.

A primera hora de la mañana, arrancaba el operativo con el submarino perfectamente colocado en el dique flotante, donde permanecía desde este miércoles con carros de botadura fijados a la estructura del dique. La maniobra comenzó haciendo flotar el dique y realizando su movimiento hasta la fosa, el lugar de la dársena con el calado necesario para inundar el dique. Una vez que el dique llegó a la fosa, comenzó la inundación de sus lastres y empezó a sumergirse, momento en el que el submarino empezó a recibir agua y poco a poco a flotar por sí mismo.

Después de que el personal de Navantia realizara varias comprobaciones vitales para la seguridad del submarino continuaron inundando el dique hasta que el submarino consiguió flotar libremente dentro del mismo.

El submarino S-81 ya está en el mar Iván Urquízar/E.M.

En este momento, con la ayuda de los prácticos, los remolcadores y empujadoras han sacado el submarino del interior del dique y lo han trasladado hasta el muelle de armamento, lugar de atraque del submarino para realizar las pruebas de puerto. El submarino carece de propulsión operativa hasta que se han realizado las pruebas de puerto sobre amarras.

Con la ayuda del personal de la dotación, personal de tierra y los prácticos, se ha realizado el atraque del submarino en el muelle, quedando el submarino amarrado en su posición final en el muelle de armamento.

Aquí permanecerá durante los próximos siete meses, hasta que en enero del 2022 se realice la primera navegación con el arma subacuática y, tras un año de pruebas en alta mar, el submarino será entregado a la Armada en 2023.