«Aquí se trabaja con un policía especializado en cada desaparición. Aunque todos trabajemos en el caso, siempre hay una persona responsable de esa desaparición, que es quien va haciendo las gestiones periódicas. Los casos no prescriben, porque no hay un delito: una desaparición es un fenómeno social, el hecho de desaparecer no está en el Código Penal». Así se expresan desde el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional en Murcia, donde trece investigadores trabajan las 24 horas para tratar de cerrar cuanto antes las heridas abiertas que la ausencia deja en familiares y allegados del que no está.

Cuando una desaparición se considera inquietante, pasa a esta unidad policial especializada. Si la persona extraviada no tiene 18 años, se encarga el Grupo de Menores (Grume). «Nunca se deja de buscar, en ningún caso se dejan de hacer gestiones. Solo cuando o bien se encuentra en buenas condiciones a la persona o, desgraciadamente, aparece fallecida, se puede cerrar el caso». 

«La grandísima mayoría de las desapariciones son voluntarias, se solucionan en los primeros días y se encuentra a la persona en perfecto estado», manifiesta un integrante del Grupo de Homicidios de la Región, especializado en desapariciones, que recibe a La Opinión en dependencias policiales en Sangonera y hace hincapié en que «no es cierto que tengan que pasar 24 horas para buscar a alguien: cuanto antes lo tengamos nosotros, cuanto antes se ponga la denuncia, antes se empieza a trabajar».

Reitera que «lo más importante es poner la denuncia inmediatamente», a lo que añade que «lo que se recomienda a los familiares es que intenten mantener la calma, y comprobar el entorno más inmediato» de la persona, dado que «las primeras horas son cruciales». Los investigadores se han encontrado con casos de, por ejemplo, una señora mayor que vive sola en Murcia, con sus parientes residiendo en otra ciudad, que tiene un accidente doméstico en su domicilio y no puede ni pedir ayuda. Sus familiares se alertan «si, por ejemplo, la mujer tiene costumbre de llamar por teléfono todos los días a las siete y no llama». La Policía aconseja a los parientes que, en esos casos, den la voz de alarma cuando antes, para que una patrulla pueda desplazarse al piso y comprobar si la persona está bien. 

«En cuanto se tiene noticia de que una persona no se encuentra en su entorno, comienzan las labores de búsqueda», resaltan desde el cuerpo. A la hora de comunicar la ausencia, «hay un tipo de denuncia especializada, de forma similar en toda España, donde se chequea toda la información». Tras recibirla, los investigadores «contactan con la familia, para ampliar las circunstancias y conocer la rutina de la persona, que es lo que nos puede dar pie a comenzar esta investigación».