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Caso Abierto - La Opinión de Murcia

Investigación

Le diagnostican gastroenteritis y muere a los 9 días: dos médicos, al banquillo por el fallecimiento del pequeño Alejandro en Murcia

Los facultativos que lo atendieron se sentarán en el banquillo, en febrero de 2023, por homicidio imprudente: el primero fue a su casa y le mandó reposo; la neuróloga de la Arrixaca lo envió a otro hospital, con el argumento de que no había sitio

Fachada del Virgen de la Arrixaca de Murcia; en la foto, Alejandro, el menor fallecido.

Dos médicos se sentarán en el banquillo por un delito de homicidio por imprudencia, en el marco del proceso judicial iniciado a raíz de la querella interpuesta por la madre de un adolescente, Alejandro, que falleció a los 14 años de edad en el Virgen de la Arrixaca de Murcia por una meningitis, nueve días después de que le diagnosticasen una gastroenteritis.

El fiscal pide para cada uno de los facultativos una pena de 18 meses de cárcel y tres años inhabilitados para ejercer la medicina. Los imputados son I. V. M., neuróloga del Virgen de la Arrixaca de Murcia, y V. G. J., sanitario del Virgen de la Caridad de Cartagena. También se abre juicio oral contra el Virgen de la Caridad y el Servicio Murciano de Salud (SMS). La primera sesión de la vista se ha fijado para el 23 de febrero de 2023, según establece un auto del Juzgado de Lo Penal Nº 2 de Murcia, al que ha tenido acceso La Opinión. La segunda sesión será el 24 de febrero: un 24 de febrero, pero de 2011, fallecía en el hospital el adolescente.

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Murcia condenó en su momento al SMS a abonar 150.000 euros a los familiares del menor, que continuaron con el caso por la vía penal.

Tiene claro el fiscal Francisco Javier Escrihuela, en su calificación, que «aI fallecimiento del pequeño Alejandro contribuyeron los acusados con su actuación apartada dela lex artis».

El TSJ de Murcia ya condenó al SMS a abonar 150.000 euros a la familia, que siguió con el caso por la vía penal

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Todo comenzó dos días después del 14 cumpleaños del niño, en febrero de 2011, cuando la víctima comenzó a sentirse mal en su casa de Cartagena. Tenía fiebre alta, náuseas, un fuerte dolor de cabeza y visión borrosa. Fue a la casa un médico (el ahora imputado) que, tras examinar al menor, diagnosticó que sufría una gastroenteritis y le mandó reposo.

El fiscal subraya que este doctor «no realizó comprobaciones tales como posible rigidez de la nuca o visión borrosa del paciente, pese a las indicaciones de los padres, cuando esta exploración habría permitido el diagnóstico clínico de la meningitis».

De hospital en hospital

 Como el niño no mejoraba, su madre lo llevó al Perpetuo Socorro. De ahí, al Santa María del Rosell, también en Cartagena, y de ahí a la Arrixaca. La neuróloga, por su parte, se sienta en el banquillo porque determinó que el menor volviese a un hospital de la ciudad portuaria, con el argumento de que no había sitio en el Virgen de la Arrixaca para tratarlo: lo mandó de nuevo al Rosell «contribuyendo con tal decisión al final desenlace», dice el fiscal

Como estaba poniéndose cada vez peor, volvieron a llevarlo al hospital de El Palmar. Hasta cuatro traslados interhospitalarios sufrió el adolescente, a quien tuvieron que inducir un coma. Después, una craniectomía descompresiva, sin éxito. Nueve días después del primer contacto con un médico, Alejandro expiró.

La madre, con secuelas

La acusación particular en el caso, que es ejercida por la madre del menor, va más allá y no se conforma con los 18 meses de cárcel: solicita para cada uno de los dos sanitarios investigados la pena de cuatro años de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión como médico por tiempo de seis años. Asimismo, pide que ambos indemnicen a la mujer con 150.000 euros. 

Y es que la mujer «además de los daños morales, sufre desde el fallecimiento de su hijo una profunda depresión de la que no se ha recuperado y de la que, desgraciadamente, nunca lo hará al haberse cronificado», detalla la abogada en su escrito de acusación.

«Además, a consecuencia de la trágica pérdida se le produjo una premenopausia brusca, ocasionándole una osteopenia, de la cual se encuentra en tratamiento», apunta el citado escrito.

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