HEPATOLOGÍA

Hepatitis autoinmune: qué es, cuáles son sus síntomas y cómo se puede tratar

Este tipo de hepatitis afecta predominantemente a mujeres, como ocurre con otras enfermedades autoinmunes, y tiene dos picos de incidencia: en la adolescencia y entre los 40 y 60 años.

La hepatitis es un tipo de patología poco frecuente se produce cuando el sistema inmune ataca a las células hepáticas provocando la inflamación del hígado.

Existen varios tipos de hepatitis:

  • Están las provocadas por virus (hepatitis A, B, C, D y E)
  • Las provocadas por consumo abusivo del alcohol o las drogas
  • O las hepatitis causadas por tóxicos.
  • Pero a esta larga lista hay que añadir una más, la hepatitis autoinmune

Una de las características de esta hepatitis autoinmune es que afecta predominantemente a mujeres, como ocurre con otras enfermedades autoinmunes y, como explican desde la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) tiene dos picos de incidencia:

  1. En la adolescencia
  2. Entre 40-60 años.

Síntomas de la hepatitis autoinmune

Otra de las particularidades de esta patología hepática es que un tercio de los pacientes no presentan síntomas.

En estos casos el diagnóstico suele producirse de forma fortuita cuando el paciente se realiza un análisis de sangre rutinario y sus resultados dan niveles muy elevados de transaminasas. 

Pero estos niveles también son altos en los otros tipos de hepatitis, así que habrá que realizar otra serie de análisis y pruebas para determinar que se trata de una autoinmune. 

A pesar de lo visto, algunos pacientes sí que pueden sufrir algunos síntomas como: 

  • Fatiga.
  • Molestias abdominales.
  • Ictericia: coloración amarillenta de la piel y la zona blanca de los ojos. 
  • Agrandamiento del hígado (hepatomegalia).
  • Picores.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Alteraciones menstruales.

Como ocurre en prácticamente todas las enfermedades el diagnóstico temprano es esencial.

Y en el caso de la hepatitis autoinmune si no se trata a tiempo puede provocar cirrosis e insuficiencia hepática

¿Se puede tratar la hepatitis autoinmune?

Al ser una patología causada por una alteración del sistema inmune, el tratamiento de primera línea para la remisión de esta hepatitis se basa en la administración de fármacos inmunosupresores. Fármacos que permiten en muchos casos controlar y frenar la enfermedad. 

Las guías clínicas recomiendan un uso indistinto de budesonida o prednisona; sin embargo, en la práctica clínica el uso de la budesonida es más escaso.

Y esto llama la atención porque la prednisona usada en dosis elevadas a lo largo de mucho tiempo (como suele ocurrir en estos pacientes) puede provocar numerosos efectos secundarios como:

  • Hipertensión
  • Diabetes
  • Osteoporosis
  • Cataratas. 

Para determinar cuál de los dos fármacos es más eficaz para tratar la hepatitis autoinmune se ha realizado en nuestro país un estudio con 381 pacientes recién diagnosticados de hepatitis autoinmune:

  • 105 pacientes tratados con budesonida como fármaco de primera línea
  • 276 pacientes tratados con prednisona. 

El estudio concluye, a la vista de los resultados, que la eficacia de la budesonida fue inferior a la prednisona como fármaco de primera línea, si bien se asoció con el desarrollo de menos efectos secundarios clínicamente relevantes.

Pero esto no significa que no se use la budesonida, sino que está más indicado para aquellos pacientes menos graves

Como afirma el doctor Díaz-González, hepatólogo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y uno de los coordinadores de la investigación:

  • “Los resultados de este estudio tienen una gran relevancia y aplicabilidad clínica, permitiendo ayudar a los diferentes hepatólogos en la toma de decisiones a la hora de tratar una enfermedad tan compleja como la hepatitis autoinmune”.

Recomendaciones para los pacientes

Además de estos tratamientos, los especialistas en digestivo también recuerdan algunas pautas a seguir por los pacientes que sufren hepatitis autoinmune:

  • Acudir a las revisiones. 
  • Llevar una vida saludable.
  • Dieta saludable y equilibrada. 
  • Eliminar el consumo de alcohol. 
  • No tomar medicamentos que produzcan daño hepático. 
  • Realizar ejercicio físico.