Opinión | La Feliz Gobernación

Una lección de Novella

Hubo alguna vez un periódico denominado El Pensamiento Navarro sobre el que se divulgó una cita atribuida a Unamuno o Baroja o tal vez no sea de ninguno de los dos: «Si es pensamiento no puede ser navarro, y si es navarro no puede haber pensamiento». Desconozco si se trata de un chiste o de una reflexión acertada, pero del pensamiento español no podría decirse lo mismo en ninguna de las dos posibilidades. Lo viene demostrando el profesor Jorge Novella en sucesivas publicaciones: La aventura del pensamiento español, antes, y Nación, exilio y memoria, su última entrega sobre la eterna cuestión, que fue presentada el pasado miércoles en la UMU.

Sus libros, de rigor académico, claro, pero desintoxidados de ese condicionamiento por una voluntad divulgativa, nos trazan el relato de un profundo sedimento en el debate sobre qué cosa es España y las tendencias paralelas que la conciben desde perspectivas diferentes, pero en ningún caso disolutivas. Novella nos muestra un discurso histórico entrelazado de concepciones encontradas, pero no siempre incompatibles salvo en sus expresiones desaforadas. Aparecen nombres desterrados de nuestro libreto actual que recuperamos del muy antiguo Bachillerato: Costa, Ganivet, Vives, Ortega, Menéndez Pelayo y un largo sinfín de referencias, voces ocultas que, una vez recuperadas, nos sorprenden con su potencia y lucidez, a la vez que nos advierten de que cualquier tiempo pasado sigue prendido en el presente.

Lo más llamativo de este repaso es que todo ese legado, de una parte y de otra, parece archivado a beneficio de inventario mientras las diatribas actuales se alejan de la digresión razonada para expresarse con munición de sal gruesa que esquiva el argumento en favor del argumentario. El viejo humanismo construido sobre dramas y conflictos de nuestra historia se sigue despreciando, sustituido por la soez representación de un debate político incendiario y banal, curiosamente instaladado en la etapa de más extendida convivencia entre españoles. Como si existiera un gran empeño en que la política desmintiera que es posible pensar. Incluso, si nos apuramos, hasta en Navarra.