Opinión | Al azar

Trump, pleitos tengas y los ganes

No cabe descartar a un expresidente vestido de etiqueta presidiaria. Sin embargo, ahora mismo es más probable que desemboque de nuevo en la Casa Blanca

«El acusado perdió la elección presidencial de 2020 pero estaba determinado a seguir en el poder». Así empieza el relato del más reciente pero no último procesamiento de Donald Trump, porque siempre nos quedará el Estado de Georgia. Pese a las salvas de ordenanza ante cada imputación, el material reunido peca de endeble. El presidente número 45 de Estados Unidos debe responder por pagos irregulares a una actriz porno (como Kennedy), por almacenar documentos secretos junto al retrete de su mansión (como Biden), y por poner en duda hasta el extremo un resultado electoral (como Bush en 2000).

No hay dos sin tres. Ahora quieren encarcelar a Trump por «crear una intensa atmósfera nacional de desconfianza y de rabia, y por erosionar la fe en las elecciones». Lo penal está de rebajas en Estados Unidos. La imputación llega el mismo día en que el New York Times coloca a su odiado presidente al frente de la parrilla Republicana para las elecciones de 2024. Por encima del cincuenta por ciento de intención de voto, supera a la suma de sus correligionarios candidatos y triplica al segundo, ese Ron DeSantis que es una especie de Santiago Abascal malcarado y capaz de pelearse hasta con Walt Disney y Mickey Mouse. Para remachar esta superioridad, la dama gris del periodismo también reconoce a regañadientes que el perseguidísimo expresidente iguala a Joe Biden en los sondeos presidenciales. Con tres estocadas a cuestas.

En la apoteosis de la simplificación que define a la era digital, las únicas preguntas razonables debaten si Trump irá a la cárcel y a la Casa Blanca, no necesariamente por este orden. El oráculo dictamina que no cabe descartar a un expresidente vestido de etiqueta presidiaria, protegido en el interior de la prisión por los miembros del Servicio Secreto inseparables de su cargo. Sin embargo, ahora mismo es más probable que desemboque de nuevo en la Casa Blanca, pues puede participar en las elecciones incluso encarcelado, como Eugene Debs en 1920. El socialista no venció, pero tampoco era Trump, pleitos tengas y los ganes.