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La Opinión de Murcia

El prisma

Rex... quiescat in pace?

¿Qué hacer con el cine Rex?

Con el precedente del edificio de Correos, nada pintaría bien para el Cine Rex. De momento, la corporación municipal ha optado por la moratoria de reafirmar su uso cultural y buscarle una salida como teatro (¿y cine?) para que siga desempeñando su tradicional papel cultural. Falta ver si las negociaciones con los propietarios cristalizan para que la propiedad sea municipal.

Los globos sonda lanzados arrojaron dudas sobre el inmueble, que está tres años cerrado, puesto que aparentemente los propietarios pretendían un cambio de uso para perpetrar otro engendro similar al que ‘disfrutamos’ en el antiguo Correos de la plaza Ceballos, que ha sufrido la destrucción de su histórico interior para transformarlo en caro templo hostelero que no aporta nada ni a la gastronomía ni a la cultura local.

Parecía que el destino del Rex sería el abandono provocador en diferido de su derribo por ruina, hasta que los propietarios se descolgaron con lo del cambio de uso. Siempre aparentemente, la reacción municipal puede reconducir el asunto hacia la utilidad cultural clásica del edificio. Pero, a falta de ver cómo se resuelve este nuevo episodio de posible destrucción del patrimonio cultural y arquitectónico de Murcia, el asunto viene al pelo para recordar el tremendo déficit de infraestructuras culturales y sociales públicas que en el centro de la capital.

Desde la acera este de la Gran Vía hasta el confín de la Avenida Primero de Mayo no hay una sola infraestructura pública deportiva, cultural y de ocio que sirva a los barrios de Centro, Santa Eulalia, Vistabella, La Fama y La Paz. Una buena porción del casco urbano. El problema estaba medio resuelto en el planeamiento. Paralelamente a la megaoperación especulativa de los Desarrollos Norte, Nueva Condomina y centros comerciales incluidos, la corporación del PP y del alcalde Cámara cedió graciosamente a la UCAM del ‘cardenal’ Mendoza el uso y disfrute de la vieja Condomina para su equipo de fútbol del mismo nombre.

Se perdió así el uso colectivo para los habitantes de los barrios mencionados de un posible (e incluido en planeamiento) espacio público deportivo, cultural y ocio por obra y gracia del Espíritu Santo encarnado en el capo del gran negocio con tintes urbanísticos irregulares con epicentro en otro espacio religioso igualmente bendecido por la ‘generosa’ mano del emprendedor cartagenero tan amado por Juan Pablo II y Ratzinger: el monasterio de Los Jerónimos.

Lo peor es que desde los tiempos del inefable catedrático Cámara nadie en el Ayuntamiento se ha preocupado por encontrar una alternativa viable y válida a ese expolio para los vecinos de esos barrios tan céntricos y tan populosos. Ni el sucesor de Cámara, Ballesta, ni ahora Serrano han procurado paliar la carencia. Al primero, ni se le pasó por la cabeza tal cosa. Al segundo parece que tampoco, puesto que en diciembre renovó la cesión a la UCAM de la vieja Condomina hasta 2025.

La vía para iniciar el arreglo de la usurpación es bien fácil. No hay más que mirar a la capital del diseño italiano, Milán, ahora que está tan de moda y Murcia es supuestamente tan buena en esa actividad tan valorada. En la capital lombarda, dos clubes históricos, habitantes habituales de la Serie A, el AC Milan y el FC Internazionale, comparten estadio municipal: uno solo para dos de los mejores clubes italianos. No uno para cada uno, y de tercera división, como aquí.

La gran rivalidad entre ambos clubes, campeones varias veces de la Champions League la solventan los tifosi llamando alternativamente Giuseppe Meazza, los rossoneri, o San Siro, los nerazzurri, al estadio municipal que comparten. Y santas pascuas. Aquí, sin embargo, que somos los mejores en encontrar soluciones imaginativas, seguimos fieles a aquello de «¿diseñas o trabajas?». La respuesta correcta es: yo especulo. ¿Con el Rex también?

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