Alberto Núñez Feijóo rompió hace poco más de un año su compromiso de gobernar Galicia hasta 2024 alegando la crisis de su partido, el PP, de cuyo timón fue descabalgado Pablo Casado, pero también para combatir un Gobierno central presidido por Pedro Sánchez que, en su opinión, constituye un peligro para el bienestar ciudadano. La primera prueba para medir su estado de fuerzas será el día 28, pues el de Os Peares considera la fecha un examen a nivel estatal. “El 28 de mayo no es una fecha más, pueden empezar a cambiar las cosas que están ocurriendo en España desde hace cinco años”, resumió esta tarde en Ferrol sobre una cita municipal, pero también autonómica en doce comunidades.

Esa ciudad fue la última de sus tres visitas en la única cita marcada en el calendario en su comunidad natal, tras Lugo y Pontevedra. Esquivó, de esa forma, acudir a la provincia de Ourense y la fotografía con el barón provincial de su partido, José Manuel Baltar, cazado recientemente a 215 km/h en un vehículo oficial.

Feijóo cerró la jornada en la ciudad donde las encuestas más opciones le conceden al PP gallego de lograr una mayoría absoluta urbana y así hacerse con una de las siete ciudades, pues tras las municipales de 2019 se quedó sin ninguna de ellas (entonces solo gobernaba Ourense). A ello contribuye la tradición ferrolana, en cuyo consistorio nunca repite un regidor.

El presidente del PP, que coincidió con Alfonso Rueda, su sucesor al frente de la Xunta y de los populares gallegos, y el presidente del PP de A Coruña, Diego Calvo, combinó un mensaje en clave local con un mensaje estatal, en sintonía con su consideración del 28-M de la primera prueba de fuerza antes de las generales de finales de año.

“Necesitamos abrir una nueva etapa política en España, que rezume unidad, gestión y servicio público”, proclamó antes de vincular esos atributos con su gestión en la Xunta, que gobernó desde 2009 a 2022 con cuatro mayorías absolutas consecutivas. También prometió crear una Zona Franca en Ferrol para atraer inversiones y conectarla con el AVE del Eje Atlántico.

Pero fue en sus referencias al Gobierno central donde más afiló su discurso, especialmente al percutir de nuevo sobre la alianza de la coalición PSOE-Unidas Podemos con Bildu, partido al que se refirió como “Herri Batasuna” y cuya inclusión en las listas de 44 condenados por pertenencia armada consideró “inaceptable” hasta proclamar: “España no se alquila, no está en venta, no se arrodilla, no necesita ningún partido con terroristas en sus listas”.

Además, elevó el tono de sus reproches a Pedro Sánchez, recordando que este acusó al PP de entorpecer la disolución hace doce años de la banda terrorista ETA. “Es inaceptable que, con el único presidente del Gobierno de España que sufrió un atentado terrorista y tres posibilidades de que derribasen su avión saliendo de aeropuertos vascos, con Miguel Ángel Blanco, con Gregorio Ordóñez, tengamos que escuchar esa mezquindad”, espetó en alusión a José María Aznar.

En el terreno económico, que el año pasado copaba su discurso, acusó de nuevo al Ejecutivo de “gastar, gastar y gastar” y “recaudar, recaudar y recaudar”, en alusión a la presión fiscal. Incluso llegó a calcular que “el Gobierno de Sánchez ha salido a 200 millones de euros de deuda por día”.

Rueda abordó ya con Urkullu su deseo de que coincidan elecciones gallegas y vascas en 2024

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, admitió ayer no solo que le gustaría que las elecciones gallegas coincidiesen de nuevo con las vacas, como ha sucedido desde 2009, sino que ya ha abordado de manera informal esa posibilidad con el lehendakari, Íñigo Urkullu. El calendario marca unos comicios en ambas comunidades en verano de 2024, después de que acudiesen a las urnas el 12 de julio de 2020 tras suspender los comicios del 5 de abril por la pandemia. Pero la fijación de las elecciones europeas el 9 de junio del próximo año ha avivado la posibilidad de que ambas citas encajen, algo que sopesa Rueda.

El presidente de la Xunta descartó ayer tras el Consello una coincidencia de las generales previstas a final de este año porque “hay que hacer muchas cosas y atender a muchas necesidades”, pero sí reconoció que “le gustaría” la coincidencia con Euskadi. De hecho, reveló que en un reciente viaje a Vitoria mantuvo una charla informal sobre el asunto con Urkullu, emplazándose a “hablarlo” dentro de un tiempo para casar sus respectivas convocatorias. “Pero nada más de quedar en hablarlo y, por supuesto, después cada uno tomará sus decisiones”, respondió a la prensa tras insistir en que “es complicado ponerse a pensar en unas elecciones para las que queda bastante tiempo”. La fijación de la fecha electoral es una competencia exclusiva del presidente.