El PSOE se refuerza con el voto de los jubilados, un apoyo que es fundamental en la búsqueda de un triunfo electoral porque, a diferencia de los jóvenes, no fallan en su propósito de acudir a votar. Y lo hace coincidiendo con la decisión de subir las pensiones, en torno a un 8,5%, que es la previsión que el Gobierno ha hecho en los Presupuestos. Desde que, a principios de septiembre, Pedro Sánchez confirmó que mantendría el compromiso de ligar su incremento al IPC, pese a la escalada de la inflación, los socialistas han afianzado el apoyo de los mayores de 65 años.

El respaldo de los pensionistas decanta la hegemonía del PSOE sobre el PP, según los datos de las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En noviembre, por tramos de edad, el PSOE logra su mejor porcentaje en la horquilla de entre 65 y 74 años, un 32,2%, lo que supone que uno de cada tres le votará. Alcanza el 28,2% entre quienes tienen más de 75 y, el 26,9% en la población de 55 a 64. Pero, en cambio, sigue por detrás del PP, cuando el votante tiene menos de 50 años. En todos estos tramos -de 18 a 25, 25 a 34 y de 45 a 54- se impone Alberto Núñez Feijóo.

Aunque los socialistas han sido siempre fuertes en el voto a los mayores (también lo ha sido tradicionalmente el PP), la subida de las pensiones puede ser un factor determinante en su recuperación. El cambio para volver a vincularlas al IPC se aprobó en 2021 y comenzó a aplicarse a principios de 2022 con una subida del 2,5%. Ahora, con la inflación disparada, sobre todo, tras la invasión rusa de Ucrania, el aumento alcanza un histórico 8,5%.

Moncloa defiende que la mejora de sus expectativas electorales, constante desde julio es fruto de muchos otros factores: la acción del Gobierno y su política de protección de "las clases medias y trabajadoras" frente a la crisis generada por la guerra en el Este de Europa, el desmontaje de Feijóo como un buen gestor y un líder moderado, sus continuos errores y el hecho de que no exhiba un proyecto sólido ni aguante una comparación con la proyección internacional de Sánchez, según el diagnóstico de distintas fuentes gubernamentales.

Es cierto que la remontada del PSOE a partir del verano se produce, en parte, por estas razones. Pero los datos son tozudos al demostrar que la subida del voto socialista sólo se da entre los votantes mayores de 55 años. En julio, cuando el CIS, en línea con el resto de empresas privadas de encuestas, situó a Feijóo por delante, el PP se imponía o estaba muy cerca de hacerlo en el electorado de todas las edades. A partir de septiembre esa dinámica varió. Los populares todavía competían entre los que han llegado a los cincuenta años pero el PSOE se fortalecía entre los jubilados. En octubre esta tendencia se consolidó y se ha repetido en noviembre.

De 65 a 74 años es el tramo del electorado en el que los socialistas se muestran más fuertes y más crecen: 27, 8% en julio, 29,8% en septiembre, 31,2 en octubre y 32,2 en noviembre. Si se compara con la situación hace un año, también, 26,9%. Ahora serán importantes los datos del CIS de diciembre, con los Presupuestos ya aprobados, y los dos siguientes, con la subida ya consolidada en las pagas.

Se frena es trasvase al PP

En todo caso otro de los motores de la tendencia electoral al alza de Sánchez y el frenazo de Feijóo lo explica que los socialistas han logrado parar parte del enorme trasvase de votos socialistas que se iban al PP. En septiembre, con la campaña de Moncloa a toda máquina para "desmontar" al líder de la oposición, aún se les escapaban 600.000 votos. Ahora esa fuga ha disminuido hasta los 350.000.

Para Moncloa hay dos hechos que han sido muy relevantes en esta remontada. Uno, los 'cara a cara' en el Senado entre el presidente del Gobierno y Alberto Núñez Feijóo, donde creen que se ha demostrado que "no existe una alternativa". En el Ejecutivo consideran que Sánchez se ha impuesto siempre e incluso piensan que el dirigente gallego se pone nervioso con estos combates. Toda una guerra psicológica a la que pretenden seguir sacándole rédito, con más debates, porque, señalan, "cuando se enfrentan, ganamos votos".

Y dos, la decisión del líder del PP de romper las conversaciones para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Constitucional porque, explican, demostró "falta de coherencia" en su propósito de presentarse como un hombre de Estado, distinto a su antecesor, Pablo Casado, y lo que pasó es que como a él, le "tumbaron el brazo" los sectores que, dentro y fuera del PP, se oponen a pactos con Sánchez.