Carlos Alcaraz no tiene freno de mano, sólo sabe jugar al máximo nivel en cada punto. Gracias a esa intensidad, el murciano ha ganado a Nuno Borges (6-3 y 6-1) con brillantez en el debut del trofeo Conde de Godó, en el que luce como una estrella de rock: “Es muy bonito ver tanta gente emocionada con mi presencia y tener prácticamente la pista central llena un martes, es un apoyo especial”, ha contado en rueda de prensa.

El murciano cree que para ganar tiene que ir siempre con todo y está convencido de que no tiene “ningún freno de mano, ni tampoco lo piensa poner, porque este es su estilo de juego. Conozco mi cuerpo y mi capacidad física, sólo tengo que controlar las molestias porque la exigencia es muy alta”, ha señalado el murciano, que sabe que debe compaginar ir a tope en los encuentros con poder competir en un calendario “muy apretado”.

Pese a la diferencia de nivel, Carlos Alcaraz está muy concienciado de "no desconcentrase y no bajar el ritmo" cuando tenga los partidos controlados, ya que antes se despistaba y luego "costaba volver", ha asegurado. Ahora intenta mantener la concentración "al máximo" durante todo el partido.

Alcaraz ha solventado su estreno en poco más de una hora, al igual que su próximo rival, Roberto Bautista, que ha dejado en el camino a Bernabé Zapata (6-2 y 6-2). El tenista murciano, aunque sea el favorito, piensa que es clave "seguir con este buen ritmo" porque va ser "un partido muy duro contra un jugador sólido".