La derrota del Real Murcia frente al Barcelona B en el Johan Cruyff no fue algo aislado. No fue un mal día. El pinchazo de los granas ante el filial azulgrana fue algo más de una turbulencia. Fue un cambio para mal. Porque desde que el Real Murcia perdió el 24 de septiembre en la Ciudad Condal, algo no funciona en el equipo dirigido por Mario Simón. Maquilló ese mal momento la victoria ‘in extremis’ ante el SD Logroñés, pero este domingo se ha confirmado que el Real Murcia ha entrado en un bache de juego y resultados que cada vez huele peor. Porque esta tarde los murcianistas han sido vapuleados por un Nástic (3-1) que llegaba a este partido con un solo triunfo en la clasificación, porque esta tarde un solo jugador, Aarón Rey, ha sido capaz de poner patas arriba a una defensa que en solo dos choques ha encajado cinco goles.

Y eso que el Real Murcia consiguió lo más difícil. Y lo más difícil para los granas es la efectividad. Pero a diferencia de otros partidos, los de de Mario Simón no necesitaron dos, tres ni cuatro ocasiones para abrir el marcador. Los murcianistas batieron a Manu García en la primera que tuvieron. Fue Dani Vega, que este domingo actuaba de nuevo como ‘falso 9’, el que se inventó una jugada personal para poner el 0-1. Recortaba en el área y ponía el balón en el palo largo, permitiendo a los aficionados mirar una clasificación en la que se mantenía el ritmo de la parte alta de la cabeza.

Pero si hasta el gol, que llegó en el minuto 15, el Real Murcia apenas había podido mandar en el partido, a partir del tanto, las cosas fueron a peor. No tranquilizó a los granas el verse por delante del marcador, tampoco ayudaron a llevar la voz cantante las urgencias que tenían los locales. Daba igual que los murcianistas lo tuvieran todo a favor, porque nunca fueron capaces de ser protagonistas, volviendo a esa imagen gris que ya se alarga tres jornadas y que empieza a asustar.

Los locales, al ritmo de Aarón Rey

Fue creciendo el Nástic con timidez. Lo hizo sobre todo por la banda en la que se estrenaba Mario Sánchez, una de las novedades del once murcianista. Si el lateral debutaba como titular por la expulsión de Javi Rueda, las otras caras nuevas fueron Loren Burón, que aparecía por el extremo; y Sergio Aguza, que regresaba a un centro del campo donde se mantenían Julio Gracia y Ale Galindo. Por su parte, Ganet continuaba por segunda jornada en el banquillo, zona a la que también eran relegados tanto Miku como Andrés Carrasco. Y es que Mario Simón volvió a la fórmula del ‘falso 9’, papel que interpretó Dani Vega.

Lleva Mario Simón dos jornadas dando vueltas al once, y la imagen del Real Murcia es cada vez más preocupante. Este domingo ni el 0-1 ayudó, porque a partir de los 20 minutos el partido fue completamente del Nástic, que fue creciendo poco a poco al ritmo de un Aarón Rey que se convirtió en una auténtica pesadilla para los murcianistas. Con un centro del campo que ni cierra ni controla el balón, con muchas pérdidas que beneficiaban la verticalidad de un equipo local que crecía en velocidad con el paso de los minutos, todo parecía destinado a que se igualara el marcador. Y ese 1-1 llegó en el minuto 23. En una acción dudosa, en la que el colegiado no vio fuera de juego, Guillermo aprovechaba la asistencia de Aarón para batir a Joao Costa.

Así se llegó al descanso, y gracias, porque el Real Murcia pudo marcharse con una derrota casi definitiva. Y es que tuvo que aparecer Joao Costa para evitar el 2-1 y posteriormente el exgrana Josema se estrelló con el larguero tras el remate de un córner.

A la tumba en cuatro minutos

Pero esa suerte murcianista se acabó a la vuelta del vestuario. Ni tiempo dio a que se colocaran los jugadores en el terreno de juego. Porque al minuto del pitido del árbitro, el Nástic ya iba por delante en el marcador. Todo comenzó por una pérdida de Loren Burón. Con el balón en las piernas locales, fue suficiente con encontrar a Aarón Rey para que volviese a destrozar a toda la defensa grana. El ‘10’ de los de Agné encontró a Pablo para que llegase lo que nadie quería ver, un 2-1 que se venía venir desde hacía muchos minutos (47'). Y si no era suficiente castigo al mal partido de los granas, Joan Oriol se encargó definitivamente de enviar a la tumba a los de Mario Simón. Tras otra asistencia de Aarón, el lateral establecía un 3-1 más que doloroso para los visitantes (50').

Dos goles de desventaja parecían una pared demasiada alta para el Real Murcia incluso quedando cuarenta minutos por delante. Ni esas siete vidas que siempre parecen tener los granas parecían suficientes esta vez. Movió el banquillo Mario Simón. Sacaba a Miku, autor del tanto que significó la remontada ante el Logroñés, puso a Ganet e intentó corregir la grieta abierta en defensa sacando del campo a Mario Sánchez y probando con Manu Pedreño, pero nada funcionó.

Mientras el Nástic tenía todo controlado y se mostraba con total tranquilidad, llevando el partido a lo que le interesaba, el Real Murcia apenas encontró verticalidad. Algunos remates tímidos que no hacían de cosquillas al los de Tarragona. Tampoco la entrada de Zeidane y posteriormente de Arnau Ortiz metían en el choque a un grana que se había olvidado de competir durante muchos minutos y que ya con 3-1 lo tenía todo demasiado en contra.

Un gol que no cambia nada

Fue en el 93 cuando llegó el gol del Real Murcia. Un latigazo de Arnau se colaba por la escuadra, pero en esta ocasión ya no hubo machada. Suma el Real Murcia su segunda derrota en esta temporada, un pinchazo que deja muy malas sensaciones y que pone la lupa en un equipo que lleva tres jornadas sin apenas competir. Solo jugadas aisladas dan algo de aire a un conjunto que deberá tomarse unos días de reflexión.