17 de junio de 2019
17.06.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista
Escritor y periodista

David Cano: "Somos una generación estafada, y demasiado bien nos luce el pelo después de lo que hemos pasado"

Mañana presenta en el Museo de Bellas Artes de Murcia su primera novela, 'Trabajos forzados', una suerte de catarsis personal con voluntad generacional

17.06.2019 | 19:03
El escritor y periodista murciano David Cano.

Hace unas semanas veía la luz su primera novela, Trabajos forzados, una historia de ficción con tintes autobiográficos y de voluntad generacional que esta tarde presenta en el Museo de Bellas Artes de Murcia junto a su hermano Leonardo.

No es nuevo en esto. Fue uno de los fundadores de la revista Magma y, desde que se licenciara en Periodismo, ha trabajado en diversos medios de comunicación; pero, entretanto, desde hace algunos años, va haciendo sus pinitos en esto de la ficción. Relatos, poesía, algún que otro reconocimiento por su buen hacer literario... De hecho, su primera gran carta de presentación se ha hecho demasiado, quizá, de esperar. En cualquier caso, David Cano (Murcia, 1987) ya está aquí; o sigue aquí, como deseen. Pues, desde hace unas semanas, ya está en la calle su primer libro, Trabajos forzados (Tres Fronteras), la llamada de atención de una generación «que se siente estafada» y, también en cierto modo, una catarsis personal para su autor. El que quiera saber más tiene mañana por ña tarde una cita a partir de las ocho en el Museo de Bellas Artes de Murcia (Mubam), donde charlará junto a su hermano Leonardo Cano –también escritor– sobre este trabajo. Antes, lo ha hecho con LA OPINIÓN.

Lleva ya algunos años metido en esto de la literatura (accésit en el Creajoven de relato en 2013 y, cuatro años más tarde, mención en la categoría de poesía de ese mismo certamen), pero Trabajos forzados es su primera novela. ¿Era algo que se le resistía o es que hasta ahora no había visto que fuera el momento adecuado para lanzarse?
Es algo que, desde que empiezas a escribir tus primeros poemas y tus primeros relatos, tienes en la mente, pero se necesita un bagaje, haber bregado en la escritura menor, para hacer frente a un proyecto que conlleva tanto trabajo. Siempre había rondado en mi cabeza la idea de contar una historia como la de Marcos, en la que 'la vida moderna' quedase reflejada desde la primera página, pero quizás ahora ha sido el mejor momento para hacerlo, sí. Ahora conozco a mi generación mucho mejor que cuando escribí mi primer relato.

¿Y cómo es eso de ver como tu primer libro ve la luz? ¿Qué se siente después de tanto curro?
Una inmensa alegría. Para mí, tener un libro editado con mi nombre era un sueño de la infancia, y tenerlo entre las manos, y ver qué bien y con qué gusto ha sido editado, supera las expectativas. Escribir una novela es entrar en el campo de batalla, y más si tiene tintes autobiográficos. Significa luchar contra tus inseguridades, tus miedos y algunos secretos que estarían mucho mejor guardados bajo llave. Por eso, la primera vez que cae en tus manos vives una experiencia casi mística. Y de orgullo propio, que a veces no solemos aplaudirnos lo suficiente a nosotros mismos...

Además, por lo que he visto, la gente lo está recibiendo bastante bien. ¿Qué tal el feedback de los lectores hasta el momento?
Muy bien. Estoy contento porque la mayoría de los comentarios que he recibido han sido positivos. Además, todos han captado justo lo que quería contar con la historia de Marcos. Muchos de mis lectores pertenecen a mi generación, y se sienten identificados en este mundo cambiante que nos ha tocado vivir. Para mí era importante que mis coetáneos se viesen en el libro, que dijeran: «Esto lo he vivido yo», o «tengo un jefe igual de cabrón», o «yo también he tenido esa relación virtual, tecnológica y tóxica». Me siento muy feliz de cómo han abrazado la novela.

Trabajos forzados cuenta, como comenta, la historia de Marcos, un chico que, después de una serie de reveses del destino, decide «huir» a Madrid en busca de «su sitio»; una historia que, dice, le ha servido para hablar de una generación «que se siente estafada». Hábleme un poco sobre esto. ¿Tan jodidos están?
Estamos más jodidos de lo que nos creemos, porque somos la primera generación desde la Segunda Guerra Mundial que va a vivir peor que sus padres. Estamos sobrecualificados, tenemos más másters que Cristina Cifuentes, las hemos aguantado de todos los colores y aún estamos vivos. Somos esa generación a la que se le obligó a ser los mejores para, después, ostentar trabajos mediocres. Somos una generación estafada, y demasiado bien nos luce el pelo después de los muros que hemos tenido que saltar.

¿Cree hay luz al final del túnel para esta generación, o va cuesta abajo y sin frenos?
Ahora mismo no soy nada negativo en cuanto a nuestro futuro. Nuestra generación está llena de talento y creatividad, y todos los días vemos cómo proyectos de gente entre 25 y 35 años salen a la luz, y son verdaderas maravillas. No va a ser un camino fácil –como dijo Rato, «eso es el mercado, amigo»–, pero sobreviviremos. Siempre sobrevivimos.

Volviendo a su protagonista, ¿quién o qué es Marcos? Quiero decir: ¿está inspirado en alguna persona real o simplemente es un receptáculo en el que canalizar a toda esa generación?
Marcos tiene una buena parte de David Cano, pero no es David Cano. Se me antoja imposible no impregnar de mis miedos, inseguridades y anhelos a los personajes que creo. Pero como bien apuntas, también es la imagen de esa generación, que ha visto cómo la manera de relacionarse ha cambiado por la tecnología y las redes sociales. O cómo el erotismo en pleno siglo XXI es el nuevo aislamiento afectivo. Marcos soy yo, pero también son todos mis amigos y sus historias con las novias, con el trabajo o con el difícil día a día.

Lleva ya unas semanas en la calle, pero será mañana [por hoy] cuando presente Trabajos forzados en sociedad, y lo hace arropado por su hermano, Leonardo Cano, también escritor. ¿El mejor o el peor padrino para la ocasión? Que ya se sabe cómo son las relaciones entre hermanos...
El mejor, sin duda. Y ya no porque sea mi hermano, es que La edad media es una novela cojonuda, quizás la mejor de esta década en la Región de Murcia. Que mi hermano Leo esté mañana a mi lado, preguntándome, me va a hacer muy feliz. Además, podremos hacer chascarrillos familiares ante mucha gente random, y no solemos tener muchas oportunidades para hacerlo...

¿Cómo le ha influido él en este aspecto, en la literatura? Esto de lanzarse a escribir, ¿viene de familia o es pura casualidad?
Mi familia es culpable de que yo me lanzase a escribir a los 12 o 13 años, sí. Tanto mi hermano Leo, como mi hermano Raúl y mis padres han sido los mejores influencers literarios que he podido tener; desde los cómics de Astérix y Obélix, Lucky Luke y Eric Castel, hasta la llegada a mis manos de Menos que cero, de Bret Easton Ellis, que supuso un antes y un después en mi forma de escribir. Me faltan años de vida para agradecerles la inyección de literatura que me pusieron y que me ha hecho ser quien soy.

Como decía, el libro tiene apenas unas semanas, pero... ¿le ha enganchado ya esto de la novela y ya piensa en nuevas historias, o de momento volvemos al periodismo y lo tenga que ser será?
En estos momentos estoy muy inmerso en mi trabajo en Murcia Inspira, porque creo que Murcia es un volcán con un incesante magma creativo que debe ser puesto en valor. Pero no puedo parar quieto, y estoy comenzando a crear el universo narrativo para la próxima novela, que lleva rondando mi cabeza varios años. Este verano espero poder darle un buen empujón.

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