Domingo por la noche. Mabel Campuzano, por poco tiempo más consejera de Educación, recibe la llamada del presidente del Gobierno, Fernando López Miras, que la cita al día siguiente a las 11.30 horas en el Palacio de San Esteban, sede del Ejecutivo murciano.

La reunión era para indicarle la puerta de salida del Gobierno regional. «Has visto las encuestas, comprende que tengo que aprovechar para hacer una gran campaña con consejeros del partido», le dijo. Ese día el diario El Mundo publicaba una encuesta que da al PP una mayoría suficiente para gobernar en solitario, ya que les bastaría con la abstención de Vox.

Campuzano entendió la situación e incluso se pregunta «cómo no lo había hecho antes». Sí le dijo que esperaba que ella no fuera la única en ser sacrificada. «Me dijo que no me cesaría a mí sola, ya que estaba preparando una gran remodelación del Gobierno», cuenta la exconsejera a esta Redacción.

Pese a que estaba siendo ‘despedida’, le agradeció a su jefe la oportunidad que le había dado tras la moción de censura y le aseguró que no le daba importancia porque tiene «una situación complicada» a nivel personal. Además, a pocos meses de las elecciones autonómicas y municipales, reconoce que entiende la decisión de López Miras.

«Por la tarde, sin embargo, vi que me había vuelto a mentir», afirma, ya que, efectivamente, su nombre era el único que había desaparecido del Consejo de Gobierno, aunque a las otras dos consejeras ajenas al PP le han recortado las competencias.

«No volveré a votar»

Su paso por la política no ha terminado de convencer a la que fuera dirigente de Vox. Tanto que parece que, cuando disuelvan la Asamblea, no volverá a tener ningún contacto con ella. Ni para lo más elemental. «No volveré a votar en mi vida. Creo que hay una crisis de representación por culpa de los partidos, que no son más que estructuras de poder. Solo prospera el que se cuadra y cumple órdenes», considera Campuzano. Ni al PP, con el que más congeniaba en su última etapa, «ni menos a Vox», con quien comenzó su aventura en la Asamblea.

Con todo, asegura que seguirá votando en la Asamblea según sus convicciones y no espera convertirse en un problema para el PP.

Despedida emocionada

Ayer se despidió, visiblemente emocionada, de todos sus compañeros de la Consejería de Educación, que salieron a su encuentro entre aplausos. «Fui planta por planta. Hemos trabajado tanto y tan bien, sin torcer el brazo a nadie y sin presiones de San Esteban», aseguró.

Sobre el nuevo consejero, que era parte de su equipo, cree que es «el mejor posible» porque continuará con el «trabajo que se ha quedado a medio hacer».