El líder de los regantes del Levante, Lucas Jiménez, no sale de su asombro tras asistir a la reunión del Consejo Nacional del Agua donde se han aprobado los planes hidrológicos del Tajo y del Segura, y donde el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha desvinculado la subida progresiva de los caudales ecológicos en el Tajo con el programa de seguimiento del Trasvase, que frenaría la crecida de estos caudales en 2026 si se cumplen los objetivos ambientales marcados. "Todo esto suena muy mal", reconocer Jiménez, que ha reclamado al presidente del Gobierno valenciano, y al delegado del Gobierno, José Vélez, que "salgan ya a dar explicaciones".

El proyecto del real decreto que recoge esa condición de freno a la subida de los caudales se ha aprobado también, tal cual estaba, pero la aclaración de Morán "ha trastocado la balanza". De confirmarse esta solución "improvisada" del Ministerio, el presidente del Sindicato Central de Regantes (Scrats) retoma las palabras que pronunció en 2020 cuando se conocieron los caudales ecológicos: "Todo esto no responde a otra cosa que a una decisión política".

Jiménez pone el foco en el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y a su amenaza de votar en contra del propio plan del Tajo si el Ministerio no aseguraba que se iban a subir los caudales al máximo. "Ha sido un arreón de Castilla-La Mancha" que terminará por "perjudicar a los regantes". El representante de los regantes se mantiene a la espera de conocer cómo y de qué forma el Ministerio va a resolver la fórmula de seguir adelante con dos documentos incompatibles entre sí.