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García Egea, de clave del éxito de Pablo Casado a cabeza de turco

El ya ex secretario general del Partido Popular y mano derecha del hasta ahora presidente abandona Génova en medio de la peor crisis interna que se recuerda. Ni una sola voz relevante se ha levantado en su favor estos días y solo ha encontrado consuelo en López Miras

El ex secretario general del PP, Teodoro García Egea, sale de la sede del partido en la calle Génova, ayer antes de que anunciase su dimisión.

Cuando nadie creía que era posible que Pablo Casado se alzara con la victoria en las primarias del PP, allí estaba él, Teodoro García Egea, siempre a la sombra del ahora líder de los populares, primero en el Congreso y después como director de su campaña, empujando para hacer posible lo que se veía increíble. Corría el mes de julio de 2018. Ahora, en medio de la mayor crisis interna que se recuerda en Génova, el ciezano, que fue el encargado de desgranar en primer lugar la posición del partido en el conflicto con Isabel Díaz Ayuso, es el primero de los pesos pesados en abandonar el partido. Si es el último sacrificado por el escándalo del espionaje lo dirá el tiempo.

Hace casi cuatro años, detrás de Casado había un grupo de gente que aspiraba a aglutinar todo lo que hay a la derecha del PSOE (el auge de Vox vendría después) y revitalizar el PP, y una pieza fundamental en ese equipo fue el diputado murciano.

«Como no sabían que era imposible, lo consiguieron» fue la frase con la que García Egea celebró en las redes sociales la victoria de Pablo Casado. Dicen sus cercanos que fue el cerebro y el alma del equipo que logró derrotar a Soraya Sáenz de Santamaría y con ella al marianismo, y lo ha hecho siempre con una sonrisa por delante y transmitiendo optimismo, también en su trato cercano y afable con los medios de comunicación.

García-Egea (Cieza, Murcia, 1985), el muñidor de la exitosa campaña de Casado, es ingeniero industrial y de telecomunicaciones, y diputado del PP. Formado en marketing político y gestión de proyectos por la George Washington University ha participado también en el Programa de Liderazgo de Gestión Pública en IESE Business School.

De 2007 a 2009 fue concejal del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento de Cieza, donde también ha sido secretario general de Nuevas Generaciones, vicesecretario de Formación de la Región de Murcia y también secretario de Área de Tecnología de esa región.

Candidato con el número nueve del PP por la circunscripción de Murcia en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, no fue elegido diputado, pero el 19 de enero de 2012 fue designado para ocupar un escaño en la Cámara Baja en sustitución de Jaime García-Legaz, nombrado secretario de Estado de Comercio en el equipo del ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos.

Teodoro García Egea renovó el acta de diputado al ser elegido en las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 a las que concurrió como cabeza de lista del PP por la Región de Murcia. Desde entonces no se había movido del Congreso de los Diputados.

Siempre "a tope"

¿Cómo van las cosas, Teo? «A tope». Era su latiguillo, hasta tal punto que era el que utilizaban sus imitadores. Teodoro García Egea siempre va a tope. Vital y optimista, cargado de energía y con una agenda en la que se alternaban su trabajo político y las mil aficiones que despliega por tierra, mar y aire. Porque también está en forma y tan pronto escala una montaña como rodea a nado una isla o se reta a sí mismo en carreras de bicicleta. 

En su ‘vida deportiva’ ha tenido solo un mal día, o mejor dos: aquellas ocasiones en que en años consecutivos se convirtió en campeón de España de lanzamiento con la boca de huesos de aceituna cultivadas en su pueblo, Cieza, competición que se celebró primero en esa localidad, después en la capital murciana y hasta en una ocasión en Estados Unidos. 

Fue en su primera juventud, pero la hazaña lo ha perseguido hasta ahora en boca de sus críticos para caricaturizarlo y a los caricaturistas de oficio les ha ofrecido un recurso indescartable. Una de sus bestias negras, Jiménez Losantos, se refería con frecuencia a esta habilidad del ciezano, y éste, que nunca pierde el humor por esa causa, le envió en una ocasión un tarro de aceitunas, que el locutor entendió como ‘un intento de comprarlo’. 

Toda esa hiperactividad no le ha hecho descuidar la vida familiar; hace pocos meses tuvo su tercer hijo, y presume de ser un padrazo. Además de ser un fanático de los ‘gadgets’ tecnológicos, es un manitas para manejarlos tanto en su trabajo en la política como en sus ratos de ocio. El tiempo es, para él, un chicle que se puede estirar hasta el infinito, como saben bien los periodistas que reciben respuestas a sus mensajes de WhatsApp a las cinco de la madrugada, y parece gozar del don de la ubicuidad: en una misma mañana podía ser entrevistado en directo por tres cadenas distintas de televisión que lo localizaban en otras tantas provincias españolas. Teodoro nunca duerme ni permanece quieto. 

Alguien con esa suficiencia presenta mucha confianza en sí mismo, y suele imponerse de manera natural a los demás. «Lo ha dicho Teo», se solía argumentar en el PP de Murcia como timbre de autoridad. Pero esta cualidad es también posiblemente la que, entrando en horas bajas, se haya vuelto contra él.  

"Si no te lanzas tú, me lanzo yo"

Su irrupción en la política se produjo con cierta modestia. El PP del murciano Ramón Luis Valcárcel lo incorporó como número siete a una lista de diez elegibles por su región al Congreso de los Diputados. Iba de relleno, pero resultó elegido, pues hubo un tiempo en que los populares en Murcia no tenían techo. Antes había ocupado algún cargo discreto relacionado con la gestión del medio ambiente, pero desde que saltó a Madrid descubrió que su vocación era la política nacional. 

Cuando Pedro Antonio Sánchez fue elegido presidente del PP en Murcia sorprendió que no fuera incluido en la dirección regional. «A Teodoro lo necesito en Madrid», pretextó el nuevo líder autonómico. Y es que, en efecto, Teodoro progresaba en la capital del Reino, después vimos que muy adecuadamente, entre la nueva hornada que se iba prefigurando en el entorno de los dirigentes más veteranos, e hizo buenas migas con Pablo Casado en una amistad que rebasaba la coincidencia política. 

Con la caída de Rajoy llegó su momento. Siempre ha presumido de que fue él quien animó a Casado a presentar su alternativa: «Si no te lanzas tú, me lanzo yo». Pero, de pronto, en un fatal instante, el ‘caso Ayuso’ ha parado en seco tanta hiperactividad y tanto optimismo biológico. La crisis interna del partido ha dejado ver que García Egea tiene pocos amigos y hasta la prensa adicta ha pedido su dimisión desde el minuto uno

Ni una sola voz relevante se ha levantado en su favor, incluso entre las que critican también a la presidenta de Madrid, y solo ha encontrado consuelo en el presidente murciano, Fernando López Miras, cosa lógica además de por paisanaje, pues Teodoro es su protector, su promotor y hasta su director estratégico.  

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