Una de las madres que hace posible el sacar adelante a los grandes prematuros de la Región con leche materna es María Ester Sánchez, una de las veinte donantes con las que cuenta el Banco de Leche del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia.

Esta vecina de Cieza tiene tres hijos: Sergio, de 10 años; Esther, de 6; y la pequeña Valeria, de 4 meses de vida. Tras este último embarazo es cuando ha podido convertirse en donante de leche materna gracias a la puesta en marcha del Banco Regional. «Yo sabía que en el Hospital Virgen de la Arrixaca daban leche materna donada a los grandes prematuros, una labor que me parece fundamental para sacar adelante a estos pequeños luchadores», explica a LA OPINIÓN. Pero el tener que hacer la donación a la unidad que había en el Hospital Santa Lucía de Cartagena, y que ha estado funcionando desde 2015, le parecía demasiado complicado por la distancia que la separan de este centro.

Por ello, tras dar a luz y al ver una noticia en redes sociales en la que se anunciaba la puesta en marcha del Banco de Leche Regional en la Arrixaca no se lo pensó y buscó la forma de contactar con ellos.

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Gotas que valen oro. El Banco de Leche Materna de la Arrixaca ya tiene lista de espera para donar Eva Moya

«Inmediatamente hablé con la responsable de la Liga de la Lactancia de Cieza, para ver si ella tenía algún teléfono al que pudiera llamar, ya que yo tenía un exceso de producción de leche y quería que se pudiera aprovechar para otros niños», señala María Ester, quien afirma que fueron ellas las que la pusieron en contacto con la Arrixaca y «allí me explicaron los requisitos y lo que debía hacer para convertirme en donante».

Cuando esta donante contactó con la Arrixaca, ella ya había creado su propio banco de leche en casa para su hija pequeña. Debido a su exceso de producción, María Ester se había estado sacando leche y congelando hasta el punto de tener en el congelador preparadas hasta 60 bolsas de entre 120 y 150 milílitros.

«Con la típica obsesión de madre de que a mi hija no le faltara leche me fui sacando y congelando para estar preparada para el momento en el que me tenga que incorporar al trabajo, pero llegó un punto en el que tenía el congelador lleno», afirma.

Esta vecina de Cieza es enfermera en el hospital de ese municipio, por lo que con la previsión de que a su vuelta a la vida laboral tendrá que hacer turnos de 12 horas en horario nocturno, quería dejar preparada leche suficiente para que su marido pueda alimentar a su hija pequeña con biberones el tiempo que ella no pueda estar en casa.

Aunque «ya vamos probando con algún biberón para que la niña se vaya acostumbrando a la tetina».

María Esther preguntó en la Arrixaca si podía aprovechar las bolsas de leche que tenía congeladas para la donación, pero le dijeron que para donar la leche se debía congelar en unos tarros de cristal estériles que ellos mismos le entregan a las donantes, ya que al ser un alimento destinado a prematuros y grandes prematuros hay que tener las máximas precauciones y cumplir todo el protocolo. Por lo que, parte de las bolsas que tenía las ha guardado para Valeria y el resto las ha tenido que tirar. «Una verdadera pena», señala esta madre donante de leche materna.

El 26 de marzo es una fecha que se ha quedado marcada en su memoria, ya que fue cuando esta vecina de Cieza comenzó a donar leche a la Arrixaca. «Al principio la llevaba yo en una nevera con unas placas de hielo, pero ahora pasa un vehículo refrigerado a recoger los tarros cada una o dos semanas».

María Esther se ha convertido en la donante número 1 del Banco de Leche de la Arrixaca, ya que en este tiempo lleva donados más de 16 litros de leche. Al conocer la cifra se sorprende y dice que «es toda una satisfacción saber que puedes ayudar a salir adelante a bebés tan pequeños. Los neonatos son grandes luchadores y está claro que lo mejor para ellos es recibir leche materna, por lo que todo el esfuerzo es poco».

Además, asegura que «lo volvería a hacer en cualquier momento, es como donar sangre o médula, sabes que estás ayudando a otra persona». Pero todo el mérito no es de ella, ya que insiste en que «no hubiera podido donar y dedicarme a extraer la leche sin la ayuda de mi marido, quien ha estado en todo momento encargándose de nuestros hijos».