Cieza

El cajero automático se inventó en la Vega Alta

Una exposición reúne
otras curiosas creaciones de ciezanos, como el dúplex telefónico o el celearómetro

26.04.2013 | 08:37
Un joven observa el primer cajero automático.
Un joven observa el primer cajero automático.

Nadie diría que el primer cajero automático del mundo fue inventado en Cieza hace ya 100 años. Fue en 1913 cuando el inglés Bernard Brunton y el ciezano Luis Anaya patentaron un prototipo de 'autocajero' en los principales países del mundo. El invento llevaba una serie de tubos en los que se introducían monedas de diversa cuantía. El dispositivo iba provisto de un reloj que sonaba cada día a las ocho y media de la mañana. Era el único momento de la jornada que podían abrirse los contenedores de las monedas y extraerlas. Era, por tanto, una buena forma de ahorrar.
Este artilugio puede verse estos días en la exposición que el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón ha montado en la biblioteca municipal bajo el nombre 'Ingenio y Técnica en la Región de Murcia: 1878-1966', comisariada por Pascual Santos y Manuela Caballero y que estará abierta hasta el próximo 22 de junio. Junto a él, los visitantes podrán contemplar dos 'celearómetros' inventados por el también ciezano Jerónimo Salmerón, quien quería solucionar un problema que a día de hoy todavía está muy vigente: determinar con la mayor precisión posible el peso específico de cualquier cereal, condición necesaria para establecer su calidad y precio de compraventa.
Pero se ve que Jerónimo llevaba en la sangre lo de inventar cosas, porque su hermano Pascual también realizó sus experimentos. Ambos habrían heredado esa capacidad de su tío, José Salmerón Rojas, que patentó el Flotador Salmerón en 1894. Las pruebas de Pascual Salmerón dieron su fruto con la creación del denominado dúplex telefónico. Era un aparato que permitía, con un solo cable, dar servicio de teléfono a dos abonados. Lo patentó y lo puso en práctica en Arucas, en la isla de Las Palmas de Gran Canaria en 1913 y ante la fuerte demanda de altas telefónicas que existió antes de la llegada de la Primera Guerra Mundial.
A Bernard Brunton se le recuerda también por otro gran trabajo; no en vano, fue el creador de la fábrica San Antonio del Menjú, encargada de montar la primera central de electricidad. El 8 de marzo de 1896, Cieza comenzó a ser un pueblo iluminado por la noche gracias a este londinense.
En la exposición, que nace con la pretensión de viajar a otros municipios, también pueden verse una serie de paneles informativos con información de otros inventores murcianos.

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