29 de octubre de 2020
29.10.2020
La Opinión de Murcia
29 de octubre, Día Internacional del Ictus

El ictus se sitúa ya como la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres

Tres de cada diez personas que sufre un ictus queda con algún tipo de discapacidad física o mental - Su aparición está muy relacionada con factores como la hipertensión, la diabetes, el colesterol y el sedentarismo

29.10.2020 | 11:48
El ictus se sitúa ya como la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres

El ictus se sitúa ya como la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres, tal y como advierte la doctora Catheline Lauwers, jefa del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Valencia, con motivo del día internacional de esta patología cerebrovascular que se celebra mañana.
 
En España, según el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEN),130.000 personas sufren un ictus cada año, lo que significa que 1 de cada 6 españoles sufrirá un ictus a lo largo de su vida. De estas 130.000 personas: un 30% fallece y un 30% queda con algún tipo de discapacidad física o mental.
 
Estos accidentes cerebrovasculares se producen, en su mayor parte, por la interrupción de forma súbita del aporte sanguíneo de una parte del cerebro, principalmente por la obstrucción de una arteria por un coágulo, bien formado in situ o procedente de otro lugar como el corazón o arteria proximal. "En su mayoría", explica el doctor José Nieto, cardiólogo del Hospital Quirónsalud Murcia, "estos coágulos o trombos suelen formarse sobre placas de colesterol en las paredes arteriales, que al romperse o fisurarse, inducen a la formación de un trombo, o formarse en las cavidades cardiacas cuando la sangre no circula de forma normal, bien por arritmias o la dilatación de cavidades".
 
Por lo general el ictus se manifiesta de forma inesperada, aunque como indica la doctora Catheline Lauwers, "puede prevenirse simplemente con un estilo de vida cardiosaludable y su aparición está muy relacionada con factores como la hipertensión arterial, la obesidad, el sedentarismo, la dieta, la diabetes, el colesterol, el tabaco, la toma de anticonceptivos orales o la presencia de enfermedades cardiacas".
 
Entre las enfermedades cardiacas que pueden predisponer a sufrir un ictus el doctor José Nieto destaca la fibrilación auricular que, como explica, "se trata de una arritmia cardiaca que predispone a la formación de coágulos a nivel cardiaco y que pueden embolizar a la circulación cerebral".  Otras enfermedades cardiacas que pueden predisponer a la formación de trombos son alteraciones en las válvulas cardiacas o en el músculo cardiaco, así como la formación de placas de colesterol (aterosclerosis) en la pared de las arterias.
 
Cuando el ictus puede operarse
 
Existen dos tipos de ictus; el isquémico cuyo origen se encuentra en una falta de riego sanguíneo cerebral provocada por un trombo y el hemorrágico, cuya causa es la rotura de un vaso arterial cerebral.
 
"En cuanto a los síntomas", explica el doctor Marcelo Galarza, jefe de neurocirugía del Hospital Quirónsalud de Torrevieja, "son muy similares, por lo que los pacientes deben realizarse un scanner o TAC cerebral, y a partir de ahí, dependiendo sea isquémico o hemorrágico se realizará una resonancia, angioTAC o bien una angiografía cerebral".
 
Un 10% de los ictus hemorrágicos pueden ser candidatos a la cirugía mientras tengan un tamaño considerable y sean relativamente superficiales. "El éxito de esta cirugía", declara el doctor Galarza, "dependerá de la edad del paciente y antecedentes, así como la rapidez en la actuación. Los hematomas cerebrales profundos y de localización en área elocuente como la parte izquierda del cerebro no suelen ser factibles de tratamiento quirúrgico".
 
Los especialistas de Quirónsalud recomiendan acudir cuanto antes a los servicios de urgencias ante síntomas como una pérdida de fuerza súbita, desviación de la comisura de los labios, dolor de cabeza fuerte y repentino, pérdida total o parcial de la visión, aparición de problemas al hablar, vértigo y trastornos de sensibilidad como sensación de acorchamiento u hormigueo en rostro, brazos o piernas.

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