Durante este año se está hablando mucho de las nuevas leyes en materia de protección animal que han sido aprobadas y han entrado en vigor o que lo harán en los próximos meses. Sin embargo, poco o nada se están hablando de algo que también es fundamental y es que la aplicación de las mismas tiene un coste económico elevado, sobre todo para los ayuntamientos.

Es evidente que contar con un servicio de recogida de animales abandonados durante las 24 horas del día, todos los días del año, tiene un elevado coste. Igual que también lo tiene la obligación de facilitar a un animal herido una asistencia veterinaria inmediata, que puede ser un sábado o un domingo de madrugada. Hay que pensar que a ese animal habrá que llevarlo a un hospital veterinario de guardia y pagar los gastos que ello conlleva.

Por eso, la entrada en vigor de estas normativas deben venir parejas a la aprobación de un presupuesto que cubra esos costes. Los ayuntamientos habrán de abrir cuentas en dichos hospitales veterinarios y hacerse cargo de dichas facturas. Igualmente, deberán habilitar sistemas de guardia para retirar a esos animales de la calle, lo que conllevará la contratación de personal cualificado para realizar dicho servicio.

Todo ello tiene un alto coste que deberá realizarse directamente por los municipios que tengan medios para ello o con apoyo de las Diputaciones, si no los tuvieran.

De otra forma, podemos encontrarnos, como ha ocurrido tantas otras veces, con otras normativas, con que se aprueban leyes que, al no dotarlas presupuestariamente de partida económica alguna, se quedan sin poderse cumplir durante años. Sin embargo, en este caso el asunto podría llegar a ser muy grave, entre otras cosas porque, hoy en día, un animal no puede quedarse sin asistencia. Lo impide el sentido común, la más mínima sensibilidad y, finalmente, todas las normativas autonómicas y nacionales que se están aprobando.

Sin medios nunca habrá protección animal, solo propaganda y postureo a costa de ellos.