16 de noviembre de 2020
16.11.2020
La Opinión de Murcia
Desaparición

¿Dónde está Wafaa?

La Guardia Civil no encuentra ningún dato fiable en un año sobre el paradero de la joven valenciana

16.11.2020 | 10:32
"Siento que Wafaa aún está viva y que alguien se la ha llevado", dice su madre.

Este martes, 17 de noviembre, se cumple un año. Y aún no hay una línea de investigación clara. O definitiva. Demasiado tiempo sin respuestas para una investigación que comanda el grupo de Homicidios de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y que se está revelando más lenta y menos eficaz de lo esperado. Por no haber, no hay siquiera certezas de si Wafaa Sebbah, que tenía 19 años cuando desapareció, está viva o muerta.

La joven, de ascendencia argelina, desapareció entre las 18.00 y las 20.00 horas, entre Xàtiva y la Pobla Llarga, en Valencia. A las seis de aquella tarde estableció la última comunicación desde su teléfono móvil. Fue para responder a la llamada de un hombre de 70 años con el que tenía una extraña relación esporádica. El análisis del posicionamiento verifica que su teléfono se conectó a esa hora a una antena que da cobertura a Xàtiva. Es decir, estaba en la capital de la Costera. Después, posiblemente porque se quedó sin batería, dejó de funcionar. Tampoco llegó a la casa de la amiga a la que se dirigía. Primera pregunta: ¿Qué hacía en Xàtiva y con quién? Aún no hay respuesta.

Una semana más tarde, su teléfono se conectó solo con datos a la wifi del centro comercial de Carcaixent. Lo hizo en dos ocasiones y en días distintos: el 23 y el 24 de noviembre. La revisión de las cámaras de seguridad atestiguan que ella no estaba en ese lugar, de manera que los investigadores saben que fue otra persona quien conectó el terminal, posiblemente para borrar varias fotos de los tres perfiles que Wafaa tenía en Instagram, como se ha comprobado después.

¿Por qué? Es, aún, una pregunta en el aire, pero la respuesta más obvia es que pretendía borrar su propio rastro de un lugar que, antes o después, iba a ser rastreado por la Guardia Civil en cuanto alguien echara de menos a la chica. Otra conclusión lógica: quien accedió al terminal lo hizo conociendo el PIN, ya que el teléfono llevaba días apagado. ¿Cómo lo obtuvo? ¿Tanta era la confianza de esa persona con Wafaa como para que ella le hubiese facilitado la contraseña de acceso al teléfono? ¿O más bien obtuvo esa información por la fuerza o a través de alguien muy próximo a Wafaa?

La desaparición de la joven tardó casi 15 días en ser denunciada, y lo hizo su madre Soraya. En esa época, Wafaa se había ido a vivir a Carcaixent, a casa de un vecino de ese municipio, de 35 años, que le alquiló un sofá cama. La chica acababa de comprarse un perro, al que quería con locura. Ese hombre, que en un primer momento se convirtió en uno de los principales sospechosos -ha declarado al menos dos veces ante la Guardia Civil-,llamó a la amiga de Wafaa a cuya casa iba a ir la joven, porque se estaba retrasando y el perro necesitaba su paseo diario. Pero Wafaa no estaba allí.

Ese testigo volvió a hablar a los pocos días con la amiga, y le instó a advertir a la madre de Wafaa para que denunciara la desaparición de su hija, pero la joven no lo hizo, al menos no de manera inmediata.

Finalmente, Soraya, que llevaba semanas sin noticias de su hija -la joven estaba independizada y protagonizaba de vez en cuando ese tipo de silencios, por lo que la mujer, en un primer momento, lo atribuyó a su forma de ser-, acudió el 29 de noviembre al cuartel de Carcaixent y denunció la desaparición de Wafaa.

Las circunstancias pintaban mal desde el principio -la documentación de la chica estaba en el piso que compartía y, además, estaba el perro, al que ella nunca habría dejado descuidado-, pero la investigación no fue atribuida en ese primer momento al grupo de Homicidios, que entonces estaba volcado contra otra desaparición inquietante, la de Marta Calvo. Pese a las similitudes, no hay un solo punto de conexión criminal entre ambos hechos, salvo la coincidencia espacio-temporal.

Así las cosas, la batería de preguntas sigue ahí. ¿Se fue Wafaa voluntariamente con alguien? ¿El supuesto viaje fue a algún lugar fuera de València, fuera de España, incluso? Es una posibilidad, pero entonces, ¿por qué nunca se ha puesto en contacto con su madre o, al menos, con una amiga?

Es obvio que alguien próximo a ella tiene al menos parte de las piezas que pueden ayudar a resolver el rompecabezas, pero los meses han seguido pasando sin que el análisis de los datos solicitados por los investigadores, por mucho que entre medias haya habido un estado de alarma y una pandemia que han limitado las pesquisas, hayan dado frutos en alguna dirección.

"Cada día la veo en sueños"

Así que la desesperación de la madre, que se siente abandonada salvo por sus convecinos y su Ayuntamiento, sigue creciendo cada día que pasa. "¿Cómo voy a estar? Mal, desesperada..." Se resiste a pensar en lo peor, pero no tener noticias ni de su hija ni de la UCO, no ayuda. "Sí me llaman. Bueno, la última vez hace dos meses... Pero yo sigo confiando en su trabajo", afirma Soraya.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero ella está al límite. Cuando se le pregunta si ha pensado en que tal vez ha ocurrido lo peor, tarda unos segundos en contestar. Al fin, pero con voz nerviosa, se aferra a la idea contraria: "Sí... Yo creo que está viva. Sigo soñando cada noche que viene y que me abraza por detrás, como siempre. Ella es alta y yo, bajita. Y me coge". No lo soporta. Rompe a llorar, pero sigue: "Hace dos días vino a verme en sueños y me dijo que esté tranquila, que ella está bien. Y que volverá... ¡Ojalá! ¡Ojalá!". Y el sollozo vuelve a estallar. "Es verdad, tengo otros dos hijos por los que luchar, pero ¡me falta ella! Me falta mi Wafaa. ¿Dónde está mi niña?". Ojalá la investigación entre en una fase nueva y la respuesta llegue pronto.

La madre llamará a la colaboración

La Pobla Llarga, su pueblo, se volcará un 17 más con Wafaa y su familia para rendirle homenaje. El próximo, este martes, será especial: se cumple un año de su desaparición. Esta vez, su madre leerá una carta diciéndole que nadie la ha olvidado y que sueña con su regreso cada noche. Y hará un llamamiento a sus amigos y conocidos para que quien sepa algo, por poco que sea, lo cuente, aunque sea de forma anónima. Cualquier dato puede ser crucial. El acto, organizado por el Ayuntamiento, se celebrará en la plaza del Ayuntamiento este martes por la tarde.

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