A finales de 1974, se estrenaba en todo el mundo una parodia de una de las películas clave del cine de terror que, gracias a sus virtudes, su sentido del humor, sus desternillantes diálogos y unos actores en estado de gracia, ha acabado convirtiéndose durante este casi medio siglo transcurrido, en todo un clásico de la comedia: "El jovencito Frankenstein", de Mel Brooks, una revisión del mito dirigido por James Whale a comienzos de los 30, pero llena de gags y diálogos desternillantes. Aigor y Fronkostean, la joroba cambiante, los cuerpos en el cementerio, revolcarse por la paja, ¿chocolate?, malditos sean sus ojos, vaya par de aldabas, podría ser peor, podría llover, son frases que se nos quedaron grabadas para siempre a quienes la hemos visto muchas veces. Una joya que se disfruta una y otra vez, aunque sepamos los diálogos de memoria. En la foto, Marty Feldman, el inolvidable Aigor, robando el cerebro equivocado.