El timón de los desfiles pasionarios lo llevan cuatro cofradías, teniendo cada una una estructura piramidal con sus agrupaciones, las cuales también disponen de autonomía para la puesta en la calle de cada tercio. A su vez, las cuatro hermandades confluyen en la Junta de Cofradías.

Cartagena es especial en Semana Santa, cuando la ciudad se transforma. La causa está en el hondo sentimiento que existe en el cartagenero desde hace siglos, el cual se ha transmitido de generación en generación, estando muy arraigado y movilizando en cada celebración a cerca de veinte mil personas.

La primera muestra de ese sentir está en que en esta tierra las procesiones duran más días que en el resto de lugares, pues comienzan el Viernes de Dolores (también especial este año por el 300 aniversario de la llegada de la patrona, la Virgen de la Caridad), siendo el vía crucis del Cristo del Socorro el que inaugura los desfiles pasionarios en toda España. Lo habitual son diez días para representar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, pero en este 2023 las jornadas serán once, pues el día siguiente al Domingo de Resurrección se celebrará una procesión extraordinaria en la que los californios reproducirán lo que fue su primera salida un 10 de abril de 1748, es decir, hace 275 años. Esta edición también es especial porque se ha recuperado la normalidad tras la pandemia y, al igual que ha sucedido en la cuaresma, todos los actos cofrades recuperan su esplendor. 

Singularidades

La devoción, cultura, religiosidad y tradición que ofrecen los cortejos pasionarios se ven en esta trimilenaria tierra enriquecidos por otros factores, entre los que destaca, principalmente, un orden al caminar de los tercios de penitentes casi centenario, en el que todos los integrantes de las filas se mueven al unísono. 

La calidad artística de la mayoría de imágenes y tronos, además de hachotes, estandartes, mantos y otros enseres, amplían unos cortejos en los que el espectáculo lo ponen los grupos portapasos llevando sobre sus hombros pesados tronos. 

El arreglo floral, que forma preciosos ‘jardines flotantes’ alrededor de las escenas pasionarias, y la iluminación también diferencian a las peanas cartageneras de otras ciudades, al igual que el relato cronológico de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Impacto

La Semana Santa de Cartagena moviliza cada año a unos veinte mil personas en torno a las procesiones, siendo marrajos y californios los que más cofrades reúnen. Son fechas en las que la ciudad luce sus mejores galas para recibir a una inmensidad de visitantes, tanto de otras poblaciones del municipio como turistas de muy dispares lugares nacionales e internacionales. El último informe elaborado al respecto es de 2019, cuantificándose entonces en 255.000 los espectadores que contemplaron los desfiles pasionarios.

Más que desfiles

Además de las procesiones, los diez días acogen numerosos actos religiosos y culturales, entre los que figura este Viernes de Dolores el acceso gratuito a los visitantes a los museos y yacimientos arqueológicos de la ciudad. Otro foco está en la costa, que se ha puesto ‘guapa’ estos días atrás para recibir estos días a miles de visitantes. Además, el efecto de la pasión de Cartagena no se limita a la ciudad y ya son diez poblaciones del municipio los que celebran estos días sus propios cortejos de Semana Santa.