Opinión | Salud y Rock N Roll

¿Nos hacemos tránsfugas?

La sociedad estaba cansada de una clase política podrida y corrupta cuando nacía la «Nueva política» y con ella partidos que venían a acabar con la corrupción, con los políticos profesionales, con las puertas giratorias, la corrupción.. ¡Qué tiempos aquellos! Nueve años más tarde la nueva política, es vieja y está en fase terminal.

Mucho tiempo le dediqué a escribir sobre Ciudadanos en el pasado, así que me van a permitir que esta semana, y ciñéndome a la actualidad, aunque nadie me lo haya pedido, y por entretenerme en unos días que no están siendo nada fáciles para mí, les dé mi opinión sobre Podemos, después de su ruptura con Sumar. Aunque dudo que haya mejor resumen sobre la formación morada que la que ha dado Elizabeth Duval esta semana: «Un proyecto de transformación social convertido en un búnker replegado en sí mismo, alérgico a la autocrítica, que expulsa a todo aquel que no repita su línea». Imposible definirlo mejor.

Un poquito de contexto reciente no nos vendrá mal para recordar que en mayo de 2023, en las elecciones autonómicas y municipales, Podemos sufrió una gran debacle. Quedaban fuera de varios gobiernos autonómicos, entre ellos en la Comunidad de Madrid, la valenciana y Canarias. Y tampoco obtuvieron representación en ayuntamientos como Madrid o Valencia. Por si fuera poco, al día siguiente de este resultado electoral que tampoco fue muy favorable para el partido socialista, Pedro Sánchez convocó elecciones generales con un mes escaso para reaccionar, siendo la fecha elegida el 23J. Nadie esperaba que esto sucediera, y menos Yolanda Díaz, quien con su proceso de escucha, iba poco a poco con la mirada puesta en 2024. Con este giro de guión, la izquierda tenía claro que había que frenar a la ultraderecha y la derecha de Feijóo que lejos de ejercer de oposición moderada y tras ganar las autonómicas y municipales y abrazar a la extrema derecha en varios parlamentos autonómicos y ayuntamientos, todo podía indicar que Feijóo y Abascal ocuparían la Moncloa, tras el 23J.

Agotando el tiempo, Sumar y Podemos se presentaron conjuntamente a las pasadas elecciones generales llegando a un acuerdo de coalición. Belarra en aquellos días: «El compromiso con la izquierda es firme». A partir de ese momento, Sumar ofrece varios cabeza de lista a Podemos en Navarra, Guipúzcoa, Región de Murcia y Canarias. Podemos en la Región pone a Javier Sánchez Serna como cabeza de lista, desde mi punto de vista un error, yo habría apostado por otro perfil, por una mujer, pero era el impuesto revolucionario que había que pagar por ir en coalición con Podemos. En aquellos días electorales el candidato de Sumar por Murcia decía que salía a ganar, y ahora hace pocos días ante la evidencia de que Podemos se quedaba fuera del ejecutivo nacional, el ya diputado nacional por Sumar, decía que el proyecto de Yolanda Díaz no le interesa demasiado. Declaraciones que me parecen muy desafortunadas y un insulto al electorado de izquierdas que tapándose la nariz, sin estar de acuerdo de que fuera el candidato que Sumar merecía para estas elecciones, pero confiando por un proyecto como es Sumar, le votó. Lo que debería hacer es dejar su acta de diputado y pedir disculpas.

Un mes escaso de legislatura, hablan de su incapacidad para hacer política, de vetos, son víctimas de un complot por parte de Sánchez y Díaz, una conspiración. Con su marcha, rompen el acuerdo que firmaron como grupo parlamentario en coalición con Sumar, punto 10 del acuerdo firmado: un sólo grupo parlamentario y Podemos se compromete a permanecer en él durante la completa duración de la legislatura. Me parece por parte de Podemos una irresponsabilidad, en un momento político que necesita más que nunca a la izquierda unida, dejando a un lado una competición absurda por un espacio. Esto no es lo que eran cuando nacieron y sin embargo se han convertido en un partido sin capacidad de autocrítica, sin pensar en el momento político por el que atraviesa el país, en el que cada grieta de la izquierda será utilizada de la peor forma por la derecha para el desgaste, la confrontación y la polarización.

Me hace gracia que ahora hablen de plena autonomía y capacidad para hacer política, muy optimistas les veo, un poquito de profundo análisis interno no estaría mal, ya que tras el 28M sin Sumar los resultados electorales no habrían sido ni de lejos los conseguidos.

Una última cosita, es llamativo que Podemos se caracterice por consultar cada paso que da con su militancia, ¿menos ahora?, eso está muy feo. No habría estado mal consultar a las militancia: ¿nos hacemos tránsfugas?