Opinión | Hablando al aire

Apropiación

Hay que ver in situ los asentamientos ilegales israelíes en Palestina para percibir en toda su extensión lo infame que puede resultar una ocupación. Creo hablar con conocimiento de causa. Reconforta, por lo tanto, saber que existen todavía israelíes empáticos y solidarios, como revela la magnífica crónica de Andrea López en este diario, que dedican parte de su vida y su tiempo a luchar contra esta invasión. Activistas, por otra parte, que, como no podía ser de otro modo, son tachados por esos colonos radicales, nuevos amos y señores de esos territorios palestinos, como ‘traidores’. A decir verdad, cualquiera que ose emitir la más mínima crítica contra la política ultraderechista del gobierno de Netanyahu, y no digamos nada denunciar sus matanzas indiscriminadas de civiles en Gaza (más de 8.000 niños han muerto ya bajo sus bombas) será considerado por como tal, y por añadidura ‘terrorista’. El problema para los ocupados y para quienes creemos en la solución de los dos Estados es que estos israelíes empáticos y solidarios son cada vez menos, y cada vez más los abonados a la política de la ocupación, que abrazados a la teoría de la ‘supremacía judía’ no tienen otro objetivo que apropiarse de toda Palestina masacrando o expulsando a los palestinos. El genocidio en Gaza, al que asiste estupefacto el mundo civilizado, así lo confirma.