Opinión | Noticias del Antropoceno

Fracaso de la nueva Ley de Vivienda

Al contrario que las posiciones ideológicas, que no tienen en cuenta la realidad sino que son un mero deseo especulativo de los que las sostienen, la realidad y los informes estadísticos basados en esa realidad, no mienten. Y la realidad y la estadística, después de seis meses de vigencia de la nueva Ley de Vivienda, es que la oferta de alquileres ha aumentado considerablemente en el mercado, en concreto el 40%. Pero no, como nos prometieron desde el Gobierno, la oferta de alquileres residenciales, sino la de alquileres temporales. La oferta de alquiler residencial ha disminuido en una proporción coherente con su transformación en temporal. 

Ni siquiera el efecto colateral que el sector inmobiliario esperaba, el aumento de oferta de vivienda en venta, se ha producido, anulando cualquier resultado mínimamente beneficioso de la nueva ley. Simplemente los propietarios, a los que no les compensa cancelar su propiedad y arriesgarse durante tantos años como establecen los plazos y condiciones de la nueva ley, han retirado sus propiedades del mercado del alquiler de larga duración. Por supuesto que el instinto de la parte radical del nuevo Gobierno sería, a continuación, confiscar las propiedades directamente, pero no creo que este Gobierno se atreva a tanto, más que nada porque está en manos, entre otros, de dos partidos de la derecha clásica conservadora, aunque asimilados como progresistas por la actual coalición de gobierno.

Cualquiera que se hubiera molestado en oir a los profesionales del sector inmobiliario de nuestro país, lo tendría claro: tú puedes llevar el caballo al abrevadero, pero no puedes hacer que beba. Así sucede con los propietarios de una segunda vivienda. Tú puedes obligarles a casi todo lo que quieras con la ley en la mano, poniéndoles limitaciones y aumentando las cargas, pero no puedes obligarles a hacer con su propiedad lo que tú quieras, al menos en el marco de un Estado de Derecho sometido a las normas de la Unión Europea. Si dejamos a las izquierdas, sin el muro de contención de las derechas independentistas, intentarán limitar a continuación los alquileres temporales (menos de un año de duración), pero eso significaría cargarse los apartamentos vacacionales en la costa y socavar la mayor aportación de divisas para nuestro país. Pero todo se andará.