Opinión | PINTANDO AL FRESCO

Presupuestos

Yo no sé ustedes, pero yo me he pasado la vida haciendo presupuestos. La crianza de cuatro hijos, sin tener un marquesado, una herencia familiar en condiciones o la dedicación a tiempo completo al tráfico de cocaína, requiere mucha previsión económica. Un ejemplo: el mes de septiembre y su abanico de gastos cuando los nenes están estudiando: si guardería, babis y chándales, lápices de colores, plastilina, etc., si colegio o instituto, libros, ropa de gimnasia, cuadernos, una tablet, la mochila que el chico o la chica elegirá personalmente porque le gusta la marca La Pava que es la que llevan Malenita y Curro. En esta etapa ha entrado con tremendo ímpetu el patín eléctrico porque evita tener que llevar a los chicos/as con el coche y mamá y papá están muy cansados, o bien, ‘mamá, a mí me da vergüenza que me lleves tú al colegio todavía. Ya soy mayor. Necesito un patín con urgencia’. Y ya, cuando llega la etapa universitaria, ese septiembre necesita un presupuesto elaborado al céntimo y con una previsión de meses; los libros necesarios, los innecesarios, materiales variados, fotocopias a miles, una tableta de alta resolución, quizás una moto o incluso un cochecito para evitar autobuses y tranvías, muchos preservativos o visitas al ginecólogo. Y, si estudian lejos, un colegio mayor, un piso, dinero de bolsillo,…

Los jóvenes universitarios también necesitan apuntarse a un gimnasio porque todos y todas lo hacen para lucir sus magras. ‘Para Reyes quiero un tatuaje’, dirá uno. ‘Mamá, me tienes que dar dinero para comprarme ropa, porque vamos el sábado todos los amigos juntos a renovar el armario’. Esta última cuestión, como muchos de ustedes saben, es de actualidad total. Ahora los chicos y chicas jóvenes no van a comprarse la ropa, las zapatillas, etc. con su madre o su padre, sino con sus amigos y amigas. Nosotros los mayores solo aflojamos la mosca. O sea, que, como les decía, criar hijos requiere ser muy precavido, mucho presupuesto a ver si salen o no salen, las cuentas.

Igual ocurre con nuestra Comunidad Autónoma, que necesita un buen presupuesto. Este año ya lo han presentado y ha sido pactado entre PP y Vox, es decir, lleva unas cuantas imposiciones al Consejero de Economía y Hacienda de sus socios de la derecha más a la derecha, que ya ellos las llevaban en su programa, oiga, o sea que si hay pacto hay que aceptar lo que digan; un ejemplo, hay que poner en el presupuesto una partida de 100.000 euros para evitar que ‘España se rompa’. Imagino que ese dinero será para comprar aguja e hilo y coser los rotos, o pegamento para pegar los trozos, porque esa cantidad da para poco más. Espero que España no se rompa, por la escasez en la previsión económica del presupuesto para este apartado, o porque no me haría ninguna gracia que se rompiera.

Y es que, si estudias el presupuesto del Gobierno Regional para el próximo año te das cuenta de que realmente de lo que va es de cómo pagar la Sanidad, la Educación y los Asuntos Sociales, de cómo pagar los salarios a los funcionarios y poco más. También conviene destacar que hay que abonar 500.000 euros diarios de intereses por la deuda de 12.000 millones que arrastra esta Administración, que desde luego es un dinero. Quienes hayan pensado que las infraestructuras van a recibir montones de inversiones que se lo vaya quitando de la cabeza. El apartijo para estos menesteres es de risa, o sea que baches muchos, nuevas carreteras ninguna, auditorios menos y transformaciones importantes de las ciudades y los pueblos nada de nada.

Y también debemos tener en cuenta un pequeño detalle, pero muy importante. Este presupuesto se ha elaborado pensando que el Gobierno Central va a mandar una cierta cantidad de dinero, pero eso no se sabrá hasta avanzado el mes de diciembre. Veremos si, cuando se conozca de verdad, no hay que empezar a recortar de aquí o de allá. Esperemos sobre todo que no haya que quitar del capítulo de la ruptura de España, porque ya, así como está, da para muy poco.