Opinión | Limón&Vinagre

Genoveva Casanova: Tragedia en rosa del príncipe de Dinamarca

Genoveva Casanova, en un evento celebrado en Madrid.

Genoveva Casanova, en un evento celebrado en Madrid. / Europa Press

Ser o no ser la otra, menudo dilema. La celebridad mexicana afincada en España, Genoveva Casanova, fue retratada de paseo por la noche de Madrid junto a Federico de Dinamarca. Desde entonces, su reposada vida de personaje de la prensa del corazón y concursante televisiva en realities de canto y cocina amenaza con convertirse en una de esas tragedias shakespearianas de final tremebundo. Un reportaje publicado por la revista Lecturas, a principios de noviembre y reproducido luego en todo el mundo relataba cómo el pasado 25 de octubre la exmujer de Cayetano Martínez de Irujo, de 47 años, y el heredero del trono danés, de 55, habían compartido paseo por el Retiro, cena flamenca en El Corral de la Morería y noche en la casa de ella.

Casado desde hace 19 años con la abogada australiana Mary Donaldson, madre de sus cuatro hijos, el hijo de la reina Margarita había aprovechado que su consorte se encontraba de viaje oficial en Estados Unidos para hacer una escapada en solitario. Puede que en la capital de España sea imposible toparte con tu ex, como alardeó su presidenta Isabel Díaz Ayuso, pero tampoco se le pueden pedir milagros a la villa y corte en materia de secretos. Lo sabe Casanova, que ha mantenido relaciones con hombres famosos como el cantante Luis Miguel, Gonzalo Vargas Llosa o el exministro José María Michavila.

La repercusión de esta exclusiva fue de tal calado que la ilustre anfitriona se vio obligada a desmentir tajantemente cualquier relación romántica entre ambos, y anunció acciones legales contra quien se atreviese a aseverar lo contrario, ensuciando su buen nombre. Con estudios de Filosofía y arte, bien relacionada y apasionada de la cultura, aclaró que sencillamente le hizo de guía en la exposición Picasso, lo sagrado y lo profano del Museo Thyssen-Bornemisza como un favor a un amigo común. Esta persona, que iba a acompañar al futuro rey nórdico, cayó enferma de covid, y ella tomó el relevo. Mucho más cauta, la casa real danesa emitió un comunicado aséptico de respeto a la privacidad de sus miembros. En efecto, mejor aguardar a que escampe que un desmentido que no pase la prueba del algodón.

El vídeo

Hace unos días se ha publicado un vídeo en el que aparecía Federico saliendo del domicilio de Casanova a las siete y media de la mañana, empujando su maleta y deambulando sin escoltas, que le habían dejado en ese lugar la noche anterior. Tras llamar por teléfono, esperó un rato en una parada de autobús hasta que le recogió un coche de la embajada. Nada que ver con el nivel de seguridad que suele acompañar a un príncipe, por mucho que disfrute de su tiempo libre.

El fin de semana madrileño de Federico de Dinamarca se conoció mientras los Reyes de España se encontraban de viaje oficial en ese país, qué puntería. La prensa danesa, que ha apodado a Genoveva Casanova ‘la amiga de Fede’, destacó la cara de póquer que lució la princesa Mary durante los numerosos encuentros de ambas familias. En la inauguración de la exposición Joaquín Sorolla. Luz en movimiento en la Gliptoteca Ny Carlsberg fue ella, sin embargo, quien animó con sus preguntas la gélida velada ofrecida por Felipe VI y Letizia a sus anfitriones. A mediados de octubre, los herederos habían festejado por todo lo alto la mayoría de edad de su primogénito Christian, segundo en la línea de sucesión. En otra coincidencia más, la exnuera de la duquesa de Alba visitó esos días Copenhague siguiendo la pista de su bisabuelo danés, un empresario que donó una colección de objetos históricos al Museo Nacional.

Aunque no debe rendir cuentas a nadie, pues está divorciada del duque de Arjona, padre de sus dos hijos, una Genoveva Casanova «destrozada» se ha autoexiliado hasta que pase la tormenta. «Un linchamiento», en palabras del propio Cayetano Martínez de Irujo, quien la protege y le ha prestado el palacio de Arbaizenea, en San Sebastián, para que se aleje de la polémica y cuide su salud (sufrió hace unos meses un infarto pulmonar). También la princesa Mary, que hizo llorar a moco tendido a su novio al acercarse al altar vestida de blanco hace casi dos décadas, suspendió unos días su agenda y se enclaustró. Muy por el contrario, Federico de Dinamarca continúa con su vida normal, ha dirigido con gran pompa y vestido de camuflaje una cacería real, protegido del escándalo por su madre, y ha intensificado sus actividades oficiales. Ser o no ser quien tiene la sartén por el mango.