Opinión | El blog del funcionario

¿Ha nacido el/la socialista que presida San Esteban?

Murcia y un millón y medio de murcianos y murcianas necesitan ver que la alternancia política es buena incluso para el propio Partido Popular

Si alguien me dice hace veinte años que socialistas y comunistas iban a pactar con las burguesías catalana y vasca (Junts, antigua CiU y PNV) y la derecha tradicional de este país tomaría las calles para protestar hasta la extenuación, le hubiera preguntado por la medicación que estaría tomando.

Lo peor que le puede pasar a un partido político es que caiga en la indiferencia, que una parte de la sociedad lo vea como parte del problema y no de la solución. Ejemplos en España de estos tenemos para aburrirnos: UCD, UPyD o, más recientemente, Ciudadanos.

En la Región de Murcia algunos llevamos demasiado tiempo alertando sobre la necesidad imperiosa de que exista una alternativa al Partido Popular, aunque solo sea por higiene democrática, como ocurrió en Andalucía, y ese papel, asignado a los socialistas murcianos por historia, tradición, fortaleza y programa, se está deshaciendo como azucarillo en un café. Vox se ha convertido en algo más que un puñado de nostálgicos del franquismo, tomando la bandera y también las calles, ahora es una alternativa al Partido Popular aquí, en «la mejor tierra del mundo».

Los socialistas murcianos necesitan urgentemente reinventarse, regenerarse, rehabilitarse, recuperarse, reformarse, reconvertirse y, por qué no, refundarse si no quieren seguir convertidos en las próximas décadas en un partido entre residual y testimonial, y cuya única fuente de poder para la transformación se encuentre en media docena de municipios que apenas suponen el 15% de la población regional.

Si la pregunta con la que titulo este artículo comienza a formar parte del pensamiento socialista murciano, el desánimo crecerá peligrosamente, y por eso es más necesario que nunca reunir a todas las personas simpatizantes y afines, no solo cotizantes, para, como hizo el ave fénix, resurgir de sus propias cenizas. 

El Partido Popular ha cometido un error histórico al haber fijado su destino al de Vox, lo que a nivel nacional le impedirá pactar con nadie más que no sea la extrema derecha, y los socialistas murcianos deberían aprovechar lo que algunos ven como una fortaleza pero que en realidad es una debilidad.

Seguir divididos no solo debilita, sino que agranda a sus adversarios políticos. Hablar siempre con los mismos les hará más sectarios, pero menos transversales, e incluso ver fantasmas cada día. Esto se convierte en sinónimo de desconfianza, y cuando todos estos elementos se juntan, el resultado final, que es lo que importa, suele ser desolador.

Murcia y un millón y medio de murcianos y murcianas necesitan, como ha pasado en la Comunidad Valenciana o Andalucía, sin ir más lejos, ver que la alternancia política es buena incluso para el propio Partido Popular, puesto que si hay una oposición más fuerte, más creíble y, sobre todo, más fiable, habrá un gobierno más fuerte, más creíble y más fiable.

Si por las ‘Casas del Pueblo’ comienzan a sobrevolar los «no hay nada que hacer», «está todo el pescado vendido», «que el partido está perdido y lo único que queda es que no les metan muchos goles», no habrá perdido ni Pepe Vélez, ni Diego Conesa, ni María González Veracruz, y ni mucho menos el Partido Socialista, quien habrá perdido y por goleada será la sociedad murciana.