Opinión | PINTANDO AL FRESCO

Oposiciones

Preparar una oposición es una decisión bastante loca. Dedicar una parte de tu vida a sentarte en una silla y estudiar durante horas y horas, días y días, meses o años, sin tener ninguna seguridad de que vas a conseguir un resultado positivo, es algo parecido a tirarse a una piscina sin saber si tiene agua. El problema fundamental es ese, que nunca sabes si vas a ser capaz de conseguir aprobar o si lo que realmente va a pasar es que vas a desperdiciar un largo espacio de tu vida en el que se te va a poner el culo gordo de tanta silla, para luego acabar recibiendo unos cuantos suspensos y tener que aceptar trabajar en otra actividad porque no has sido capaz de llegar a la altura de conocimientos que se requieren para conseguir la plaza que persigues.

En cualquier caso, se dan diferencias en cuanto a las condiciones de cada uno a la hora de estudiar una oposición. No es lo mismo dedicarse solo a estudiar y contar con un buen preparador que estar trabajando y estudiando a la vez, circunstancia esta que se da mucho como tantos saben, sabemos, por propia experiencia. Cuando alguien acaba su carrera y decide opositar y tiene una familia que lo respalda económicamente y que lo anima y motiva para llevar a cabo ese esfuerzo, el opositor dispone de unas circunstancias inmejorables para su proyecto, pero aun así sigue siendo dura la renuncia a tantas cosas que se corresponden con su edad: si sale, no se puede enfollonar porque al día siguiente le dolerá la cabeza y no podrá asimilar. Si tiene una novia/o, la podrá ver (y tocar) poco, ya que el sexo distrae mucho, aunque bendita sea la distracción. Tendrá que ajustarse a un horario muy estricto y hacer cada día lo mismo, ahora como, ahora estudio, ahora duermo, ahora estudio y así sucesivamente. Si, además, se ha decidido a hacer una oposición de las más complicadas, sabe que tiene por delante años de preparación, a veces tantos como los que le ha costado hacer la carrera previa, pero, como suelen decir ellos, el que algo quiere, algo le cuesta.

Los que preparan a la vez que trabajan lo tienen más complicado, mucho más, pero si ustedes visitan una academia de preparación de oposiciones a cuerpos de la Administración Local o Regional, verán que muchos de ellos y de ellas ya están trabajando como interinos en un puesto similar al que optan, y que sacan tiempo de donde pueden para estudiar y acudir a las clases. Estas personas, muchos de ellos casados y con algún hijo, pierden la mayor parte de la vida familiar porque dedican cualquier momento a estudiar, sobre todo los fines de semana, y esto quiere decir que el sacrificio también es de la familia, sobre todo del cónyuge que no estudia porque ha de hacer todo lo que suelen llevar a cabo entre los dos. Sé de muy buena tinta que acuden a sus academias de preparación con todo el interés del mundo, que preguntan a sus profesores, que hacen exámenes simulados que son corregidos y discutidos los fallos. Muchos de ellos se presentan a oposiciones de administrativos, vigilantes, bedeles, etc., y demuestran una total entrega a esta labor, aunque estén todos trabajando, bien en puestos similares o en otros de los que se sienten más que hartos, y estas actitudes motivan a sus preparadores a dar lo mejor de sí mismos.

Escribo esto hoy porque tengo experiencia como opositor y como miembro de un tribunal, es decir, he estado en ambos lados, siendo juzgado y juzgando conocimientos de una materia. En las últimas oposiciones de la Región de Murcia ha habido denuncias y quejas por los resultados, y han señalado a los tribunales por faltas de ética, por chanchullos y filtraciones de los exámenes. Es esta una acusación tan tremenda que debe quedar aclarada del modo más transparente posible, para que no exista la menor duda que todos los examinandos tuvieron las mismas oportunidades. Como arriba escribo, es muy duro el camino para llegar preparado a esos exámenes, para que, una vez hechos, pienses que te han tomado mucho el pelo.