Opinión | Lo veo así

Deslealtad a la esencia de la democracia

No nos imaginamos a la Mesa del Parlamento y a su Junta de Portavoces tomar la decisión que sí ha tomado la Asamblea Regional: cortar el tiempo de control del Ejecutivo, en una prueba absoluta de desprecio hacia la democracia

Joaquín Segado.

Joaquín Segado. / Juan Carlos Caval

Las noticias se suceden con tanta rapidez que por algunas parece caer el silencio de inmediato, pese a su importancia. Y de esta manera, sin hacer mucho ruido, pero atropellando la esencia de la democracia, que es el debate; como la única esperanza de una convivencia civilizada y digna, el PP y Vox, los partidos que comandan esta comunidad y que con su mayoría pueden decidir alguna que otra cosa estrambótica, y hasta poco respetuosa con la democracia, decidieron hace unos días reducir los días de debate en la Asamblea Regional porque, al parecer, la oposición es muy pesada, obliga al Gobierno a dar explicaciones… y hasta ahí podíamos llegar.

Así es que, puestos a faltar el respeto a los electores de esta tierra, a sus representantes políticos, que tienen la obligación de preguntar y ser contestados en el ‘templo de la palabra’, la Mesa de la Asamblea Regional y la Junta de Portavoces decidieron reducir el control al Ejecutivo por parte del Legislativo, ya que la cuarta semana de cada mes se queda sin sesiones plenarias. Así es que, a partir de ahora, se celebrarán solamente tres plenos al mes, quedando la cuarta semana libre, porque sí, porque les place. Y si han de hacer el ridículo con explicaciones que no aguantan el más mínimo análisis, pues se hace y «Santas Pascuas».

Y una de estas explicaciones de difícil entendimiento y que nos muestra lo que subestiman algunos políticos a la ciudadanía, tomándolos por tontos, nos ha llegado del portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea, Joaquín Segado, que compareció en rueda de prensa, posterior al atropello, para decir cosas como que «se seguirá realizando actividad parlamentaria» en el tramo final de cada mes, con la celebración de las comisiones especiales, ya que, según dice: «Los grupos queremos tratar en las comisiones asuntos específicos que preocupan; por ello creemos que hay que darle ese tiempo y espacio para que se lleven a cabo». Asimismo, según parece, la actividad en la Asamblea es tan frenética que los señores de la oposición no pueden cumplir con su primera responsabilidad, que es controlar la labor del Gobierno, a la vez que hacen esos otros trabajos a los que Segado alude.

Durante la transición democrática yo estaba como redactora de RNE, en Madrid, y tuve la fortuna, y el honor también, de hacer información parlamentaria, así es que todos los días tenía que asistir a las sesiones de control, a las comisiones, o a tantas y tantas cosas que se cuecen día a día en ese lugar. Aquellos parlamentarios, al parecer, gozaban de tiempo para todo, pese a que, créanme, tenían (y los de ahora tienen) muchísimo más trabajo que los de aquí, pero no nos imaginamos a la Mesa del Parlamento y a su Junta de Portavoces tomar la decisión que sí ha tomado la Asamblea Regional: cortar el tiempo de control del Ejecutivo, en una prueba absoluta de desprecio hacia la democracia, porque sin ese control, la libertad no es plena.

Pues ante explicaciones tan simplonas como las dadas por el portavoz popular en la Asamblea, es inevitable aconsejarle la lectura del libro De la Esencia y Valor de la Democracia, de Hans Kelsen, una extraordinaria defensa del parlamentarismo.

Un libro escrito en 1920, en tiempos de crisis de la democracia parlamentaria, que se nos aparece hoy muy necesario, porque nos habla de cosas como esta de intentar acallar la voz de la oposición y de intentar silenciarla, sí, porque aquellas cuestiones de las que el autor hablaba hace tanto tiempo entre otras: el transfuguismo político, la democratización de la Administración, la educación para la democracia, la autonomía territorial, el populismo y el obstruccionismo parlamentario, continúan vigentes. Tan vigentes que, al parecer, si se tiene la mayoría se puede hacer y deshacer lo que se quiera. Sí, le vendría bien leerlo.