Opinión | Cartagena D.F.

El nuevo MC

Las nuevas formas, el tono respetuoso y la mano tendida de este nuevo MC son argumentos valiosos para que el Gobierno del PP los tenga en consideración

La alcaldesa Noelia Arroyo junto al nuevo secretario general de MC, Jesús Giménez Gallo.

La alcaldesa Noelia Arroyo junto al nuevo secretario general de MC, Jesús Giménez Gallo. / IVÁN J. URQUÍZAR

La alcaldesa Noelia Arroyo ya no miente, al menos no lo hace si atendemos a los hashtags de las redes sociales de Movimiento Ciudadano. La última vez que el perfil oficial del partido cartagenerista utilizó la etiqueta #ArroyoFake en la antigua Twitter fue en una publicación del 26 de mayo de este mismo año. Dos días después, las urnas truncaban sus pretensiones de gobernar en Cartagena. Permítanme explicar que el término ‘fake’ se refiere a noticias falsas, de modo que pegado al apellido de nuestra alcaldesa no hacía otra cosa que tildarla de mentirosa.

Los resultados de MC en los comicios municipales del 28M no fueron malos, incluso ligeramente mejores que en las anteriores elecciones de 2019, pero tan altas eran sus expectativas de hacerse con el bastón de mando de la ciudad portuaria que se tomaron como un gran batacazo verse superados por el PP de Arroyo, hasta el punto de que su líder y gran impulsor del auge del cartagenerismo en la política local en los últimos años dijo basta, y dimitió. Como en todo en la vida, «the show must go on» y a rey muerto, rey puesto. El número dos de la formación pasó a ser el uno, y siempre que otro coge el timón del barco, por ligero que sea o por poco que se note, se produce un cambio de rumbo. Parece que hace una eternidad de todo este movimiento en MC, cuando, en realidad, ha pasado poco más de un verano.

El pequeño o gran seísmo, según se mire, en el seno del partido sí originó un debate, al menos en las redes sociales, sobre las líneas y comportamientos a seguir. La misma noche electoral surgieron las primeras voces que reclamaban otras formas de hacer las cosas.

El nuevo secretario general y portavoz municipal de MC, Jesús Giménez Gallo, aparecía en una entrevista en las páginas de La Opinión tras su nombramiento. Apenas había pasado un mes del fiasco en las urnas. «MC no va a perder ningún valor: lucha, principio o reivindicación», resaltó el dirigente cartagenerista. También decía que, tras la dimisión de su carismático líder, funcionarían de una forma más coral, porque «ninguno somos Pepe, ni queremos ser Pepe, porque él sigue siendo un activo del partido y el cartagenerismo».

Sea como fuere, que la tensión entre MC y los populares se ha rebajado es más que notable. Desde las elecciones, el cambio de tono es evidente en sus relaciones y, especialmente, en las redes sociales, donde han desaparecido por completo hashtag como el de #ArroyoFake, así como otros similares, como el de #LaTrinca, supuestamente ingeniosos, pero igualmente ofensivos y despectivos. Los tuits, o como se llamen ahora, y los hashtags son más respetuosos e informativos y carecen de la carga de irónica acusación que tenían muchos de los comentarios que se han publicado durante muchos años en los perfiles de MC. Como corresponde a una buena oposición, sus concejales siguen lanzando críticas a la labor o la supuesta dejadez del Gobierno, pero de forma mucho más aséptica, mucho más razonada y razonable y, por qué no decirlo, de una forma más constructiva. Y, sobre todo, completamente exentas de palabras malsonantes y acusaciones groseras y gratuitas.

Resaltábamos hace unos días que el Pleno del Ayuntamiento había aprobado por unanimidad de todos los concejales hasta 20 mociones, muchas de ellas de MC. Esto era prácticamente impensable hace unos meses.

El último ejemplo en este sentido es el ofrecimiento que le ha hecho la concejala de MC, Isabel García, al nuevo edil de Hacienda, Nacho Jáudenes, para colaborar y aportar su experiencia en la elaboración de los presupuestos municipales.

Las nuevas formas, el tono respetuoso y la mano tendida de este nuevo MC son argumentos valiosos para que el Gobierno del PP los tenga en consideración. El bien de Cartagena precisa que los dos partidos mayoritarios colaboren y negocien las medidas más convenientes y oportunas. Arroyo anunció que este mandato de cuatro años sería de un diálogo permanente. Los nuevos aires en el Consistorio lo permiten y los principales beneficiados de unas relaciones respetuosas entre quienes nos representan somos los propios cartageneros.

Si la estrategia o el cambio de líder de este nuevo MC es respaldada por los suyos de siempre, y quién sabe si por otros ciudadanos que aprueben las nuevas formas, es algo que no sabremos hasta las próximas elecciones municipales en 2027. Lo que se agradece es que, al menos en nuestra ciudad, se hayan relajado las tensiones, en un momento en el que tanto en nuestro país, como en el mundo, la cosa está que arde.