Opinión | Noticias del Antropoceno

Hacia una civilización multiplanetaria

Nikolái Kardashev, un astrofísico ruso, propuso en 1964 un método para calcular el aprovechamiento de energía de que una especie es capaz con el fin de establecer hasta tres niveles de civilización tecnológica: el Nivel I para una civilización con capacidad de aprovechar los recursos del planeta que habita; el Nivel II cuando es puede utilizar una parte considerable de la energía de su estrella, y finalmente el Nivel III si su nivel de recursos e implantación es a escala galáctica. Con estos parámetros, nuestra civilización está en un nivel 0,73 y pasará a nivel I dentro de cien o doscientos años, a unos mil años del Nivel II y a un millón del Nivel III.

Suena a ciencia ficción, pero considerando que nuestros antecesores homínidos se remontan a más de diez millones de años y que nuestra especie evolucionó hace menos de 100.000, las previsiones de Kardashev son plausibles en una escala temporal humana, no geológica. Y, sobre todo en este momento, cuando vemos los pasos que está dando nuestra civilización monoplanetaria para establecer una base permanente en la Luna y poner el pie en Marte en un plazo razonable.

La pasada semana hemos conocido que la NASA ha sido capaz de extraer una cantidad pequeña pero significativa de oxígeno a partir de la atmósfera de Marte procesado por el robot explorador Perseverance. Eso se une a la constatación de la existencia de agua extraíble en la Luna y de la disponibilidad de abundantes depósitos del precioso recurso en el polo Sur y en el subsuelo del planeta rojo. Todo apunta a que el proceso de colonización multiplanetaria solo está unos pocos pasos más allá. A ello se unen los proyectos avanzados de terraformación que ya están sobre el papel de los geoingenieros planetarios, la maduración de las tecnologías de generación ilimitada de energía a partir del sol y la fisión o fusión nuclear y los continuos descubrimientos de cuerpos astronómicos cada vez más interesantes. 

Toda una invitación a la gran aventura espacial humana, un hito imprescindible para escapar del inexorable ciclo de extinciones masivas características de nuestro inestable planeta.