Opinión | Pintando al fresco

Ya nos pueden gobernar

Diputados de la Asamblea con sus teléfonos móviles.

Diputados de la Asamblea con sus teléfonos móviles. / Iván Urquízar

La mañana pintaba bien. En la Asamblea Regional había ambiente de fiesta. Grandes hombres de la Cultura y la Educación como el rector de la UMU, José Luján, o el presidente del CES, José Antonio Cobacho, estaban sentados en sus asientos de invitados a la hora justa de comenzar el acto, en un salón casi vacío, rodeados, eso sí, de los retratos de los presidentes de la Asamblea, entre ellos, el del último de ellos, Alberto Castillo, que, como le he dicho a él mismo delante del óleo, está muy bien de técnica pero lo han hecho más grande, de más envergadura de lo que él es, y se ha quedado un poco cabezón, hay que confesarlo. Pero, a lo que iba, que, en lo que a los invitados se refiere, al principio había pocos, para escuchar los discursos de los cuatro portavoces, pero, oiga, en cuanto se ha puesto a hablar el candidato a presidente, Fernando López Miras, ha llegado personal de todos los rincones de la Región y se han puesto a aplaudirle con gran pasión, a pesar de que le aplaudían a una tele que tenían delante para ver el acto en un local aparte, y era materialmente imposible que pudiera escucharse el clamor en el patio donde ahora reposan su cansados cuerpos a causa del veraneo las diputadas y diputados electos.

Como yo sí me tragué todos los discursos, puedo opinar y opino que allí salía personal a explicar sus planes de gobierno para esta Región como si no hubiera una mañana, es decir, como si el que fuera a gobernar no fuese López Miras. El socialista Vélez explicó todo lo que iba a hacer, consejería por consejería, pero, claro, al estar en la oposición y en una minoría absoluta, no sé a qué venía tanto plan. Un poco igual le pasó al joven señor Antelo, que habló de que trae a Murcia la libertad y la prosperidad, con un tono en sus palabras que me recordó al Guerrero del Antifaz. Dijo que Vox ha tenido enemigos en los medios de comunicación y que hemos trabajado a fondo para impedir este pacto, espero que no me cuente entre esos enemigos. También se refirió a las distintas consejerías y nos contó sus planes para ellas. Ya había dicho que iba a ejercer de vicepresidente de verdad, y que iba a dedicarse a coordinar a los consejeros, imagino que se referirá a los suyos, pero, el caso es que habló de la Sanidad y de la Educación, que muchos esperamos que las toquen poco, no las vayan a romper.

En otro plan completamente diferente se presentó la diputada María Marín, que a mí me gustó mucho porque escucharla me rejuvenecía. Su discurso es exactamente igual al de los primeros comunistas que llegaron a los ayuntamientos, comunidades autónomas o gobierno nacional. Que los del PP están vendidos al oro de los empresarios, que las derechas trabajan para unos pocos y se olvidan de los obreros, que la patronal es depredadora (qué fuerte, ¿no?). Dijo también que hay que echar a los caciques de Murcia y me gustaría que hubiera dicho sus nombres porque yo ando un poco despistado en esto de la clase caciquil, que me recuerda a los cantantes folk de los años sesenta. En cualquier caso, hay que reconocer que se lo curra, que ofende todo lo que puede, lo cual no es malo.

El portavoz del PP hizo su papel, pero los que hablan del poder y pertenecen a él son siempre poco interesantes. Para que ustedes se enteren de cómo van las cosas por la Asamblea, les diré que la diputada Carmen María Conesa está dispuesta a hacer lo que le manden como ha hecho siempre. Que veo al diputado Alberto Garre algo desplazado. Que el diputado Victor Martínez-Carrasco tiene ya once hijos y se le ve en la cara que podía tener muchos más porque, como él me dijo ayer, «hay que levantar a España». Que vi al consejero Díez de Revenga algo desanimado al constatar que le han dado su consejería a Vox. Que Cuca Gamarra apareció a las tantas y vestida como para un cóctel, por cierto, es mucho más bonica al natural. Que el consejero Marcos Ortuño está atento a todo lo que le rodea por si acaso tiene que reñirle a alguien. Y que le debo un euro con cincuenta al personal de la cafetería.

Y no quiero acabar sin destacar un hecho que tiene que tenerse en cuenta para futuros actos de este tipo: si es verano y hace calor, se suda, y no se le pueden dar al recién electo presidente Fernando López Miras un abrazo por amigo, socio o deudo, si son decenas, y además de esos que se agarran al cuello del pobre hombre como si se tratara de una despedida antes de partir camino a Dios sabe dónde. Supongo que lo primero que habrá hecho F.L.M. al llegar a su casa es echar el traje a lavar y ducharse para quitarse de encima tanta saliva.