Opinión | Tribuna Libre

Joaquín Contreras

31 de agosto cumplido

Se ha cumplido la ley de forma torticera y nadie ha rectificado. Y cuando digo nadie, quiero decir en último extremo quien preside el equipo de Gobierno municipal. Ni ampliación de plazo, ni nuevo plazo de alegaciones

«Ya estamos a treinta y uno de agosto cumplido, alégrate, moza, que septiembre ha venido. Ya ha venido septiembre, bienvenido sea… ». Ruego a mis amables lectores, disculpen la ironía de recurrir a los Cantos de Mayo de la Huerta de Murcia para un tema que le habrá amargado las vacaciones estivales a alguno de los vecinos de los barrios del sur de la ciudad de Murcia, que no pudo dar con el asesor que necesitaba, arquitecto, urbanista, letrado experto o gestor entendido en la materia, porque el periodo de vacaciones incuestionable mantiene a medio gas el funcionamiento de todas las Administraciones. Y no le puede servir de consuelo que pueda alegar en un segundo momento del proceso, porque, de hecho, la aprobación inicial del Proyecto de Reparcelación del Plan Especial Estación del Carmen ya se ha producido, sin que haya podido ser oída su voz a lo que tenía derecho por Ley. No es admisible este argumento que ha llegado a salir de boca de los responsables de este desaguisado.

El plazo de alegaciones ha concluido, y las expectativas de no cambio, de inmovilismo y de no transparencia por parte de La Glorieta, se han cumplido. Se ha cumplido la ley de forma torticera y nadie ha rectificado. Y cuando digo nadie, quiero decir en último extremo quien preside el equipo de Gobierno municipal. Ni ampliación de plazo, ni nuevo plazo de alegaciones. Como en los mejores tiempos. El bueno de José Molina habría puesto a funcionar aquel Consejo de la Transparencia al que dio vida mientras lo dejaron actuar.

La Plataforma Pro-Soterramiento lanzó su voz de alarma recién abierto este inapropiado plazo. Hemos planteado una fórmula concreta de alegación, que hemos hecho llegar a otros colectivos sociales; hemos actuado y hemos llegado a otros que tampoco se han inhibido y han conseguido llegar a tiempo, a pesar de este desaguisado administrativo promovido con premeditación y alevosía, porque, habiendo podido rectificar, nadie rectificó, y terminó imponiendo su criterio, causando un daño, que podría haberse evitado, a terceros: los vecinos del entorno del soterramiento de las vías, desde Los Dolores hasta Nonduermas, propietarios o no de los terrenos afectados.

A modo de resumen, y para no llevar a confusión a nuestros vecinos y amigos, me permito compartir en este medio alguna consideración que puede ser oportuna, dada la poca clara afección que de esta convocatoria se deriva. El anuncio oficial del BORM se encuadra con el título de ‘Aprobación inicial del Proyecto de Reparcelación del Plan Especial Pc-Mc10, Estación del Carmen’, y especifica que los interesados podrán examinar el contenido del expediente en determinadas páginas web del Ayuntamiento.

El proyecto de reparcelación tiene por objeto adjudicar a los titulares de parcelas de la zona las cesiones de equipamientos colectivos, viales, y zonas verdes, adjudicando al Ayuntamiento la propiedad de los terrenos que ceden. Podría entenderse que los afectados son tan solo los propietarios de las parcelas concernidas, y que tan solo ellos son los que tendrían derecho a alegar. Nadie puede estar en contra de los derechos de los propietarios de parcelas, pero el derecho a alegar va mucho más allá, pues los equipamientos, zonas verdes y viales serán de uso púbico, y algunos de ellos se han diseñado sobre el propio espacio ferroviario sobre el que penden más de treinta años de historia de lucha ciudadana para eliminar la barrera del ferrocarril, que partía la ciudad y la recuperación de tal espacio para uso público. De manera que la exposición pública excede el marco de traspaso de propiedades de titulares privados a titularidad pública, y da coherencia a las alegaciones que hemos promovido para evitar que la barrera del ferrocarril que hemos eliminado se convierta en una nueva barrera de circulación de vehículos, pues lo expuesto a información pública reproduce gráfica y detalladamente unos viales de circulación sobre el espacio ferroviario, que se ha de rediseñar y conceptualizar como espacios verdes, peatonales, como lugares de encuentro, asueto y concurrencia ciudadanos, tal como se ha venido proclamando por los anteriores gobiernos municipales, y exponiendo incluso en nuestros barrios y que se concreta en un paseo peatonal o bulevar, en todo el recorrido de las obras del soterramiento, cuya primera fase ya está ejecutada con una cubierta provisionalmente adecuada para su uso y disfrute de la ciudadanía, con carril bici y algún elemento mínimo de adecuación a su uso, desde la Senda de Los Garres hasta el antiguo paso a nivel de Torre de Romo, en espera de una urbanización definitiva proyectada por los técnicos municipales y Urbamusa. Este elemento es un logro social dado por conseguido y consolidado de facto del que nadie puede dudar hoy por hoy, a pesar del cambio de Gobierno municipal en Murcia. Es irrenunciable y se defendería pacífica, pero tajantemente, tal como se hizo para conseguirlo.

Sin embargo, los planos expuestos a información pública reflejan todavía en este espacio unos viales de circulación, que constan así desde 2010, cuando se consiguió definitivamente poner en marcha el convenio de soterramiento firmado años antes entre Ministerio, Comunidad Autónoma y Ayuntamiento, como si nada hubiera cambiado.

Si tales planos expuestos al público durante el mes de agosto no se reforman, se puede entender que, por haber superado sin problemas el plazo de información pública, queda reforzado un estatus de hipotética legalidad totalmente impropio. Por una doble razón: porque, de facto, es un espacio peatonal conseguido y porque la ciudadanía ha impugnado su presentación antigua y obsoleta, aun sin reformar, y, por lo tanto, no consiente en ella.

Por lo tanto, el hecho consolidado de un paseo o bulevar peatonal en su primera fase, y proyectado en el resto de espacio ferroviario soterrado, tiene que quedar reflejado «en los papeles». Los planos en exposición pública tienen que ser reformados, y los viales de circulación que figuran en ellos tienen que desaparecer y, en su lugar, aparecer el paseo peatonal.

Los vecinos del entorno lo tenemos como un logro conseguido, ya que estuvo expuesto en nuestros barrios, y nadie lo puede cuestionar.

Y precisamente por no ser cuestionable a estas alturas, los planos vigentes no pueden ser los expuestos a información pública. Deben ser actualizados, recogiendo lo que ya damos por irreversible: paseo peatonal con zonas verdes y carril bici como lugar de encuentro de la ciudad, sobre la cubierta del soterramiento, anulando los viales de circulación que recogían los planos de 2010. No podíamos desaprovechar la ocasión que el periodo de información pública nos brindaba. Ese era el objetivo de nuestras alegaciones. Ni más ni menos.