Opinión | Aire, más aire

Miguel López-Guzmán

Los gatos

Se dice, se comenta que los gatos predicen la muerte, se apartan de quienes por costumbre permanecen junto al felino y están señalados por el dedo de la muerte. Si un gato duerme de forma cotidiana a los pies de su dueño y deja de hacerlo es un mal fario.

Todavía no se conoce a fondo la psicología ni el comportamiento del gato. Ese animal misterioso que, sin embargo, vive desde hace decenas de milenios en compañía del hombre.

El felino doméstico tuvo su período de esplendor en el antiguo Egipto, donde se le divinizaba. A principios de la era cristiana estalló una revuelta en Alejandría porque un soldado romano, que ignoraba las costumbres egipcias, había matado a un gato.

Dos gatos domésticos exhibidos en una feria felina en Europa del Este.

Dos gatos domésticos / Tatyana Zenkovich

Originario de África del Norte, el gato hace su aparición en Europa en la época de las invasiones árabes. Mahoma adoraba a los gatos. Sólo después de las Cruzadas se admitió el gato en las casas para combatir a las ratas y ratones que en aquella época abundaban.

El gato hace su entrada triunfal en sociedad en el siglo XIX. La estatuaria y la poesía descubren la gracia de sus movimientos. Baudelaire lo asemeja a la mujer… En la literatura mundial se convierte en un animal atractivo y encantador. Ahí está El gato con botas, de Perrault.

El gato tiene decenas de expresiones y actitudes diferentes. Su oído es más fino que el del perro y el del hombre. Percibe sonidos ultrasónicos. En cuanto al olfato, los gatos son sensibles a cualquier olor en general; tienen un elevadísimo número de células sensoriales que le recubren las mucosas.

A los mininos no les gusta el agua, así que no se empeñe en considerarlo una mascota estival y playera. Se habla de las siete vidas de los gatos, algo que no está demostrado. Especialistas en subir a donde no deben y en movilizar al cuerpo de bomberos, los gatos sobrecogen en los veranos cuando se duerme con las ventanas de par en par, con sus maullidos como el llanto de un niño o con sus gritos espeluznantes cuando atrapan a alguna presa. El gato es un felino muy independiente y con un carácter muy reservado. ¡Miauuuu…!