Opinión | Limón&Vinagre

Margot Robbie: Margot es un nombre de tango

No ha habido detalle que no haya pasado desapercibido sobre el mensaje de Barbie, incluido el hecho de haber convertido a Margot Robbie en la actriz mejor pagada de 2022, percibiendo 12,5 millones de dólares por encarnar la versión humana de la muñeca más famosa de todos los tiempos

La actriz australiana Margot Robbie caracterizada como Barbie, en la película estrenada este mes.

La actriz australiana Margot Robbie caracterizada como Barbie, en la película estrenada este mes. / Toni Mata

Hay una escena en Barbie (Greta Gerwig, 2023) que resume los 114 minutos de la película del verano. Es cuando los directivos (en masculino) de Mattel, la compañía fabricante de la famosa muñeca, tratan de empaquetar a Margot Robbie en la caja y devolverla a su condición natural de producto de consumo y de mero entretenimiento, una parábola del patriarcado frente al rosa militante que exuda toda la película y con la que no es que los gerifaltes de la multinacional -que también produce el filme- se peguen un tiro en el pie, al aparecer como ejemplo máximo de ranciedad masculina demodé, sino que intentan demostrar todo lo contrario: que su producto estrella, lejos del lugar común que convierte a las rubias en objetos de decoración sujetas a las decisiones del macho, representa el espejo en que deben mirarse las niñas, niños y niñes del mundo que constituyen su nicho de mercado, y que, además de la Barbie estereotipada, existe una gama muy estimable de referencias que incluyen las Barbies presidenta, doctora, física, abogada, diplomática, periodista, jueza, etcétera. Al fin y al cabo, la muñeca fue creada en 1959 por una mujer, Ruth Handler.

Bueno, vale, ok, aceptamos lo de la vindicación feminista, que nunca sobra, pero Barbie es, ante todo, un espléndido negocio que lleva recaudados ya más de 550 millones de dólares (casi cuatro veces más que el presupuesto de producción) desde su estreno el 9 de julio en EEUU -20 de julio en España- y que tras una eficacísima campaña de márketing va a lograr enjugar las maltrechas cuentas de Mattel, que en los tres primeros meses de 2023 iba un 22% por debajo de las ventas logradas el año anterior. Tras el estreno, multinacionales como Zara o Primark ya preparan sus colecciones rosas bajo licencia de la compañía californiana, la cual ya tiene en cartera 14 películas de productos propios, caso de Masters del Universo y Hot wheels. Doble objetivo cumplido, por tanto: el del eficiente altavoz feminista que pretendía la directora y el del negocio puro y duro que se les presume a las majors de Hollywood, Warner en este caso. 

Mejor pagada

No ha habido detalle que no haya pasado desapercibido sobre el mensaje de Barbie, incluido el hecho de haber convertido a Margot Robbie (Queensland, Australia, 33 años) en la actriz mejor pagada de 2022. Percibió 12,5 millones de dólares por encarnar la versión humana de la muñeca más famosa de todos los tiempos, la misma cantidad que Ryan Gosling. La guinda al activismo morado de Barbie la habría puesto que el bobo de Ken cobrara menos, pero ello habría supuesto un pequeño seísmo en una industria en la que, en materia retributiva, Robbie tiene a 16 señores por delante de ella, con Tom Cruise, Will Smith, Leonardo DiCaprio y Brad Pitt a la cabeza. Es la gran paradoja de la industria de Hollywood, salvada por Barbie, sí, pero que solo incluye a tres mujeres (y a la cola de la lista) entre los 25 actores y actrices mejor pagados el año pasado. Las otras son Millie Bobby Brown, Elisabeth Moss y Helen Mirren.

No cometan el error de ver Barbie después de Babylon, la penúltima película de Robbie. Lo de la muñeca les parecerá un producto menor de interpretación al lado de su papelón en el filme de Damien Chazell, que rememora el excesivo, libertino y vicioso Hollywood que transita del cine mudo al sonoro. Su mejor papel desde El lobo de Wall Street y la Harley Quinn de Brigada suicida. En Babylon, el rol de Margot Robbie es el de una actriz dispuesta a todo para triunfar y recuerda a aquel tango de Celedonio Flores que inmortalizó Gardel: «Yo me acuerdo: no tenías casi nada que ponerte. / Hoy usás ajuar de seda con rositas rococó. / Me revienta tu presencia, pagaría por no verte. / Si hasta el nombre te has cambiado como cambiaste de suerte / Ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot».

En una escena de Babylon en la que no aparece Robbie, sino Brad Pitt con la periodista que da por acabada su carrera de actor tras fracasar en el cine sonoro, aquella le espeta: «Dentro de 100 años, cuando ya no existamos, cada vez que alguien ponga tu imagen en un proyector, resucitarás (...). Un niño nacido dentro de 50 años tropezará con tu imagen parpadeante en una pantalla y sentirá que te conoce como a un amigo, aunque tu último aliento habrá precedido al primero. Has recibido un don, sé agradecido». Margot Robbie ya tiene ese don. Como a la Barbie humana de la película, nadie osará devolverla a la caja.