La Opinión de Murcia

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Alto y claro

Hasta el coño

Llevamos media vida viendo penes dibujados en lavabos, paredes y cuadros. En el mundo del arte callejero, el coño no ha tenido muchos fans. Cosas del heteropatriarcado. Le dices a una persona que te dibuje un pene y te lo hace en medio minuto, pero si le pides que te dibuje una vulva se tira tres horas y siempre se deja algo. Por suerte, esto está cambiando. Los coños están saliendo del armario, porque ya no estamos hasta los cojones, estamos hasta el coño. Y lo decimos con dos ovarios, aunque no los tengamos.

¡Hasta el coño de que las vulvas sean consideradas feas! ¡Hasta el coño de que no se valore a su clítoris como se merece! ¡Hasta el coño de que se ponga en duda su olor! ¿Habéis encontrado o visto algún anuncio donde se hable del olor del pene y de cómo camuflarlo?

Hasta el coño de que nos infantilicen y empequeñezcan. Los labios mayores y menores no existen. Son internos y externos. El clítoris no es un garbancito. Es un órgano superpoderoso que solo sirve para recibir placer. Hace unos años, las mujeres que no sentían placer al ser penetradas sin estimulación clitoriana se consideraban inferiores. Mucho ha llovido desde entonces. Desde aquellos tiempos en que se llamaba ‘consolador’ al juguete erótico. Si lo piensan bien, es horrible. Las mujeres no podíamos sentir placer sin un hombre y si lo hacíamos con un juguete erótico era porque necesitábamos consuelo. Esto ya no es así. Las mujeres hemos entendido que podemos tener una maravillosa vida sexual sin necesidad de tener pareja ni ser penetradas. ¡Hasta el coño de siempre acabar la relación sexual con penetración!

Nos hemos sacado la careta, hemos gritado lo que nos gusta y hemos dejado de decir aquello de si eres vaginal o clitoriana. Ahora somos felices y estamos orgullosas de nuestro clítoris. Que aparte de darnos un placer enorme, nunca envejece ni pierde capacidad orgásmica.

¡Hasta el coño de que digan que mi vagina solo sirve para parir! Desvinculemos de una vez por todas el sexo de la procreación y démosle el lugar que se merece. El placer. Y hasta el coño de la transfobia. Mujer sin coño: grita «hasta al coño» aunque no lo tengas, si te sientes mujer.

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