La Opinión de Murcia

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Tiempo y vida

El arte de los primeros agricultores y ganaderos

El arte esquemático forma parte, junto con las semillas de cereal y los animales domésticos, del llamado paquete neolítico que los primeros grupos de agricultores y ganaderos traen a diversos puntos de la costa mediterránea de España hace unos siete mil años.

El arte de los primeros agricultores y ganaderos

Al igual que sucede con el arte levantino, este se desarrolla también en las paredes rocosas de las pequeñas covachas bien iluminadas por la luz del sol. Pero, a diferencia de aquel, el rupestre también va acompañado de un arte transportable o mueble.

El arte de los primeros agricultores y ganaderos

La primera característica que apreciamos al ver las pinturas esquemáticas, sobre todo si las comparamos con los estilos precedentes paleolítico y levantino, es que tanto las figuras humanas como las de animales se han simplificado mucho, hasta el extremo de que han sido reducidas a sus líneas básicas.

La figura humana más sencilla es aquella en la que el cuerpo queda definido por un largo trazo vertical que se divide en la parte inferior para representar las piernas. Por arriba, otra línea horizontal, a veces arqueada, sirve para señalar los brazos. La cabeza no siempre está indicada y diferenciada del cuerpo. La falta de detalles que conlleva la excesiva simplificación nos impide, la mayoría de las veces, diferenciar si se trata de hombres o mujeres. De hecho, solo en unas pocas representaciones podemos ver un corto trazo situado entre las piernas que podemos interpretar, seguramente, como el pene. ¿Quiere ello decir que la mujer está ausente en el arte esquemático? En absoluto es algo que podamos afirmar. Cabe pensar que muchas de esas figuras esquematizadas hasta el límite y que carecen de ese rasgo anatómico concreto pudieran ser representaciones de mujer. El problema es nuestro, quien las pintó sí conocía su identidad, nosotros no.

En ocasiones, algunas de estas figuras humanas aparecen ‘disfrazadas’ con rasgos de animales, con alguna cornamenta de ciervo sobre la cabeza, o también provistas de algunos elementos de adorno a modo de círculos o líneas rectas y curvas. Esto, a nuestros ojos, las convierte en figuras un tanto especiales que nos lleva a hablar, incluso, de ídolos.

Por su parte, los animales sufren un similar proceso de reducción de sus formas. Salvo los ciervos, que acostumbran a lucir una ramificada cornamenta, y en menor medida los cápridos, la mayoría de los animales solo muestran el cuerpo, la cabeza y las extremidades, sin más detalles, lo que nos limita mucho a la hora de determinar de qué especie se trata. A pesar de estas limitaciones, entre esos animales identificamos ciervos, cápridos, algunos bóvidos y équidos, y cabe pensar que entre aquellos otros que no podemos concretar en su especie también debió de haber animales ya domesticados como serían cabras, ovejas e, incluso, perros, dado el carácter agrícola y ganadero de los autores del arte esquemático. De hecho, entre los huesos de animales recuperados en los yacimientos neolíticos encontramos restos de todos ellos.

Junto a figuras humanas y de animales, en el arte esquemático vemos también los que denominados como ideoformos o signos, que, al igual que ocurría en el arte paleolítico, son figuras de tipo geométrico en muchos casos, cuya identidad real no podemos reconocer. Algunos son sencillos puntos, círculos o líneas verticales, pero otros son motivos bastante más complejos, caso de esos que denominamos polilobulados, ramiformes o esteliformes, entre otros.

Una diferencia, no menor, respecto del arte levantino es la escasez de escenas. Las figuras, tanto humanas como de animales, se representan de forma aislada, sin que unas y otras se relacionen entre sí para crear escenas que nos muestren alguna actividad concreta. Hay unas pocas excepciones, de manera que sí podemos ver alguna cacería, lo que parecen trabajos agrícolas o reducidos grupos de animales que evocan la ganadería, pero no es algo generalizado dentro de este estilo.

En el esquemático hay también un arte mueble. A veces se desarrolla en pequeños cantos de piedra, pero lo más frecuente es que se encuentre en objetos de uso cotidiano como son las vasijas cerámicas. Sobre las paredes de vasos y cuencos se graban las mismas imágenes que se pintan en las paredes de los abrigos rocosos, con especial predilección por los signos de tipo geométrico.

En cuanto a la técnica, el arte rupestre esquemático es un arte pintado, con un claro predominio del color rojo sobre el negro. Sin embargo, en el arte mueble, aunque hay algún caso de pintura, predomina la técnica del grabado, con el dibujo de las figuras marcado sobre el barro aún fresco de los recipientes cerámicos.

En el próximo capítulo nuestro viaje de conocimiento abordaremos el papel de los animales en el arte prehistórico. Qué animales se pintan, cuáles se cazan y su posible carácter simbólico.

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