06 de marzo de 2018
06.03.2018
Amor a presión

De profesión, crack

10.03.2018 | 19:55
De profesión, crack

Me ha dado estos días por buscar en Google algo sobre el asesor estrella de mi Gobierno regional, el más mediático, el mejor vestido (¡y qué porte!), el crack. Primero no me salía nada, y yo ahí volviéndome loco, hasta que me acordé de quitar el filtro parental del navegador, que lo tengo puesto para que no se me metan los críos en páginas cerdas. Y ya entonces sí, aquí estaba por fin José Antonio. Presente. Los nomesaleloshuevos, los testampoenlacabeza, las follamigas, losdelsoterramientosonterroristas... Hay un hombre en España que lo hace todo en los medios de ultraderecha: La Razón, La7, Libertad Digital, etc. Y es José Antonio Martínez-Abarca. Como suele ocurrir con los pensadores neoliberales punteros, a este también hubo que ponerle una paguica pública para que pudiese seguir contándonos a jornada completa sus pensamientos sobre reducir el gasto del Estado. 24.240 eurillos del ala, tuyos y míos, se lleva al año nuestro crack (pero del 29) por la poblada patilla. Regocijémonos. ¿Pero y qué hace, por 2.000 pavos al mes? Amos no me jodas, con las pregunticas. Que si quieres Transparencia, vete a Cuba, Catalina.

Desde el primer momento supo hacerse querer, y ha mantenido el puesto desde nada menos que 2012, cuando entró a las órdenes de Pedro Alberto Cruz. Ha sabido ser imprescindible, gracias a su erudición, también para Pedro Antonio Sánchez, Noelia Arroyo y Javier Celdrán, los sucesivos titulares de Cultura, y se ha mantenido en el gabinete a pesar de las radicales (¿qué digo radicales? ¡revolucionarias!) renovaciones de Gobierno emprendidas desde los años de Valcárcel por sus sucesores en la presidencia, Alberto Garre y PAS. Ahora Fer, que gobierna con el apoyo de Cs, anuncia otra renovación radical para recuperar la confianza de la ciudadanía (y de su socio Miguel Sánchez). Las apuestas están 10 a 1 a que el crack se queda.

Lo que no encuentras por ninguna parte, por más que quites el filtro parental, o incluso el morrental, del navegador, es el currículum de este hombre. Ni en el portal de Transparencia ni en Linkedin me viene nada. Sus títulos, vaya. Ni un mal Grado, ni una FP, ni un diploma de guitarra CCC. Y claro, esto da alas a las malas lenguas, que opinan que, a pesar del rancio abolengo de su apellido o su rutilante carrera en el Gobierno regional, estamos ante un nini a la sopa boba, resultando esta (la sopa, digo) pública y a precio de nécora. Pero también da alas a las buenas lenguas. Las buenas lenguas, sobre todo si hay cariño, te transportan, te elevan. Por ejemplo: el caso de José Antonio Martínez-Abarca es un éxito del Partido Popular en la lucha contra el desempleo de larga duración, y ya que estamos también contra la marginalidad juvenil y la desnutrición infantil. Yo, cada vez que pienso en las políticas regionales en materia de Cultura, y que seguimos, a día de hoy y por falta de presupuesto (para restaurar el sudario de la cofradía de Jesús Resucitado, por ejemplo, sí hay panoja -5.000 pavos del ala- de la consejería de Celdrán), sin Feria Regional del Libro o dotación para un Plan de Fomento de la Lectura anunciado a bombo y platillo ya no sé cuántas veces, me acuerdo de las elegantes patillas de José Antonio y se me pasa tó. Lo primero es antes. Las lentejas de este hombre (y tal vez los sudarios) son la prioridad.

Más ejemplos: el Gobierno regional ha manifestado, por boca de la consejera encargada de las cosas del hablar y de las del transparentar, Noelia Arroyo, que el aumento de sueldo del 33% (5.760 euros más) que le firmó en secreto en enero a nuestro crack (debe de ser que temen que se les vaya a currar por ahí o algo) no es tal aumento, sino una 'homogeneización del salario'. Dado que al euro añadido a las pensiones (poco más que el sello de la carta con que la anuncian a bombo y platillo) sí lo llaman 'subida', va a haber que ir haciéndose un diccionario de buena (o más bien neo-) lengua y tenerlo a mano cada vez que hable alguien del PP. Yo ya estoy buscando a qué llaman 'asesor', a qué llaman 'cultura', a qué llaman 'renovación' y a qué llaman 'falta de presupuesto'. Cuando lo descifre os lo cuento, pero igual para leerlo tenéis que quitar antes el filtro parental.

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