31 de julio de 2019
31.07.2019
La Opinión de Murcia
Laboral

Acoso en la Arrixaca de una doctora a un compañero: "Estoy loquita y suelta"

Ella había sido sancionada con varios años de suspensión de empleo y sueldo y la tomó con otro médico, al que enviaba mensajes amenazantes

31.07.2019 | 10:11
Acoso en la Arrixaca de una doctora a un compañero: "Estoy loquita y suelta"

La Audiencia Provincial de Murcia ha rebajado de 23 meses de prisión a cuatro meses y medio la pena impuesta a una doctora que había sido sancionada con varios años de suspensión de empleo y sueldo que la tomó con un compañero, al que acosó con el envío de mensajes amenazantes y al que llegó a acusar de la comisión de un delito a través del anuncio que envió a una lista de distribución.

La sentencia considera que el delito de coacciones por el que fue condenada quedó solo en grado de tentativa, por lo que procede aplicar la citada rebaja.

Por otro lado, se mantiene la multa de 2.700 euros que igualmente le fue impuesta como autora de un delito de calumnia con publicidad. Además, deberá indemnizar al perjudicado, por daños morales, en la suma de 15.000 euros.

El Juzgado de lo Penal de Murcia que dictó la sentencia ahora revocada parcialmente declaró probado que esta facultativa, destinada en el hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, había sido sancionada por varios expedientes disciplinarios por faltas graves contra el servicio y contra los pacientes. Las sanciones fueron confirmadas por los juzgados de lo Contencioso a los que correspondió los recursos que presentó contra las sanciones.

 La acusada, como represalia contra su compañero, al que consideraba partícipe en uno de los expedientes sancionadores, desde febrero hasta septiembre de 2011, lo sometió a él mismo y a su familia "a un acoso incesante".

Así, le envió numerosos mensajes tanto a su teléfono móvil como al teléfono fijo de su domicilio, además de acudir a la vivienda y permanecer a la espera, "mirando de manera desafiante e intimidatoria a la casa".

En uno de los mensajes le comentó que la venganza es una cosa que se toma fría, y en otro, que le iba a cortar el cuello, además de proferir palabras insultantes contra su compañero, al que exigía que la indemnizara por los salarios que había dejado de percibir como consecuencia de la sanción en la que le atribuyó su participación.

En otro mensaje, le dijo que ella "estaba loquita y suelta" y que él estaba en peligro, insistiéndole en que le enviara dinero.

En otra ocasión, envió a la lista de distribución de una institución universitaria un texto con numerosas críticas y en el que se hablaba de unos hechos según los cuales el denunciante podía haber incurrido en la comisión de un delito.

Al mantener la condena por el delito de calumnias con publicidad, la Audiencia comenta que la conducta de la acusada no puede quedar amparada por el derecho a la libertad de expresión. 

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